By Fatima Rodriguez
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Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro… Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario.” (Steve Jobs)

Muchos ven la vida como una carrera de velocidad, en la que hay que correr con todas nuestras fuerzas, no mirar atrás y tratar de llegar primero a la meta; sin importar el costo de nuestras acciones. El único objetivo es llegar, lograr un sueño, un objetivo, un propósito, “ser alguien”, etc.

Yo en cambio, veo a la vida como una carrera de obstáculos, en la cual hay que transitar lento, con seguridad y firmeza, pero sin miedo a equivocarnos, sin miedo a cometer errores, a tomar una ruta equivocada, sin miedo a tomar riesgos y sobre todo con la paciencia de reiniciar el camino o buscar otra ruta, de acuerdo a la situación que estemos enfrentando.

Después de dicho esto, el mayor consejo que te puedo dar, es que vivas tu vida a tu ritmo, a tu manera, sin compararte con el ritmo o la ruta que llevan los demás, sin entrometerte en los planes de otros y lo más importante, sin nunca juzgar las decisiones de camino que han tomado los demás. Esa es la regla de oro en mi vida y desde que la pongo en práctica, he vivido mi vida con más paz, con más tranquilidad y sobre todo he vivido un día a la vez, cumpliendo cada una de mis metas sin miedo al qué dirán.

Desde hace unos años atrás, desde que salí del país que me vio nacer, he vivido mi vida de una forma poco común a los ojos de los demás, he saltado de país en país para poder vivir, le he dado la vuelta al mundo, llegando a lugares que jamás me imaginé llegar, ni siquiera en mis locos sueños; pero claro, todo este “estilo” de vida, ha traído consigo muchos comentarios juzgadores y muchas comparaciones con la vida de los demás, sobre todo en temas relacionados con el futuro de mi vida profesional; yo estoy clara, sé que el camino que he tomado ha demorado un poco más de lo pensado, he hecho muchas paradas; algunas estratégicas y planeadas, otras que han surgido de imprevisto, pero cada una de ellas me ha marcado de forma tal, que mi vida ya no es igual.

Tal vez sí, me costará unos años más llegar a una de las metas principales en mi vida, pero no me arrepiento de nada, soy feliz tal cual soy, con las cosas buenas y malas, estoy viviendo mi vida al límite, dando un paso a la vez, a veces viviendo a prueba de error y rectificando cuando es necesario; pero aunque como dice la canción: “los caminos de la vida, no son lo que yo pensaba, no son lo que imaginaba”, sé que he reforzado cosas para mi futuro, he salido de la ‘caja’ y ahora aprendí a ver más allá de las simples cosas.

“La gente me señala, me apuntan con el dedo, susurra a mis espaldas y a mí me importa un bledo. Qué más me da, si soy distinta a ellos; no soy de nadie, no tengo dueño.” Canción: A quién le importa, Alaska.

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