By Gabriela Sosa
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Gabriela Sosa/ Opinión/

“Si me voy me pagarían más, tendría más tiempo para almorzar y solo trabajaría una hora más… pero si salgo tan solo 10 minutos tarde ya no llego a clase…. pero me pagarían más.”

“En ese call center pagan más y si hago media hora extra a diario, ni imaginarlo.”

“Iba a trabajar mientras me graduaba, pero la verdad me pagan bien aquí, e ir a la U es muy cansado.”

“Me gusta mi trabajo, pero allí me pagarán más. Tomé este para poder ir a la U e igual estoy cansado. Mejor que al menos que me paguen bien.”

Estos son algunos comentarios que expresan los jóvenes guatemaltecos a diario. Para quienes trabajan, saben lo que es desvelarse estudiando y haciendo tareas, cerrar los ojos “por unos minutos” que se convierten en horas y saltar de la cama a las 3 de la mañana para seguir estudiando. Quienes trabajan, saben lo que es regresar de la universidad a las 9:·30-10:00 pm a medio cenar algo frente a la pantalla de la computadora, mientras terminan ese trabajo o esa parte de la tesis que le solicitaron para esta semana pero entre trabajar, ir a la U, hacer mandados, ir al “super” y Dios sabe que más cosas debemos hacer a diario, no les dio tiempo de hacer. Quienes trabajan, saben lo que es pasar las mañanas en un trabajo que seguro no está directamente relacionado con nuestra carrera y que sirve para poder pagar las mensualidades de la universidad, la gasolina, el celular y otros gastos que cada vez parecen multiplicarse.

Quienes trabajan, también saben lo que es querer salir corriendo de ese trabajo para nunca regresar, luchar con uno mismo a diario por ir, porque a veces en serio ya no lo soportan. Apachar el botón de “posponer” en el despertador del celular para poder cerrar los ojos por siquiera cinco minutos más, dormir diez minutos en el parqueo de la U o del centro comercial antes de entrar al trabajo o a clases; porque no importa lo organizada que esté tu agenda o que trates de dedicar todo tu tiempo libre al estudio, al final del día siempre estás corriendo para ir a trabajar, desayunando una galleta en el carro o camioneta, haciendo tareas en tu tiempo de almuerzo y corriendo después para ir a imprimir tu tarea y entrar a clase en la tarde.

Todos a veces nos preguntamos: “¿vale la pena? ¿Y si cambio de trabajo? ¿Estaría mejor?” Algunos se preguntarán: ¿para qué trabajar si estoy estudiando? En muchos casos no tenemos opción.

Conozco quienes tras unos meses prefieren dejar los estudios para seguir trabajando, porque a fin de cuentas, lo importante es que le paguen y en la empresa le ofrecen más dinero por hacer horas extras. Conozco a muchos, que en cambio, aceptan un mejor puesto u otro trabajo por esa misma razón, sin embargo: ¿no era el punto trabajar para poder costear los estudios? ¿No era el punto, al principio, trabajar para poder mantenernos en lo que nos graduamos? En el principio…recuerdo comentarios similares de compañeros en los primeros años de carrera. Ahora, al final, muchos decidieron únicamente trabajar, ya que no ven el punto de seguir estudiando, si ya están ganando suficiente. ¿Hasta cuándo es suficiente? ¿Hasta que ya no vivan con sus padres? ¿Hasta llegar a mediados de sus veintes?

La vida cambia inexplicablemente y nosotros, nuestras prioridades, con ella. A veces en realidad ya no es posible estudiar. Aún así, en algunos casos, cuando sí tenemos la opción (de no tenerlo, ni cuestionaríamos si dejar de estudiar o no, simplemente ya no lo haríamos), es importante plantearse a uno mismo de vez en cuando la pregunta que refiere Juan Cifuentes (2014):

¿somos trabajadores que estudian o estudiantes que trabajan?

¿El trabajo que tenemos ahora nos ayuda a seguir trabajando en nuestra objetivo final o más bien nos lo impide? ¿Cuál es más importante para nosotros? ¿En serio queremos conformarnos por el resto de nuestras vidas en un trabajo que en este momento ofrece mejor paga pero a la larga no nos ayudará o trabajar  temporalmente en uno que nos permita seguir adelante? Y es que esa es la frase clave: a la larga. Tenemos que ver todo el panorama, pensar en el futuro, considerar todas las opciones y no apresurarnos a tomar decisiones de las cuales nos costará darnos la vuelta. Un título universitario en sí, ya abre muchísimas más puertas de la cuales se nos presentan actualmente y si tenemos la posibilidad de lograrlo, aunque estemos temporalmente en un trabajo que no nos agrada mucho…a la larga, al graduarnos, valdrá la pena.

Somos pocos los que tenemos la oportunidad en este país de estudiar, si tenemos la posibilidad y la capacidad, aunque nos desvelemos de vez en cuando, ¿no deberíamos al menos seguir intentando?

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Humana, estudiante de la vida, graduada arrepentida de Psicología, librera indecisa, lectora, adicta al café y sirviente de tres gatos. Persiguiendo palabras.

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