Podría hablar recio y podría hablar un montón, aunque la mayor parte del tiempo dejo que mi voz pase desapercibida, como suaves palabras susurradas al viento. Pero hoy haré algo distinto. Hoy transformaré mi silencio en palabras y acción.

Decidirse a hablar en contra de una injusticia, un mal juicio o una mentira, no siempre es una fácil decisión. Por mi parte muchas veces escojo el silencio: es menos problemático, pasa desapercibido, parece más fácil; y hasta justifico mi inacción pensando que talvez alguien más dirá lo que yo iba a decir o que al final no era tan importante. Pero lo cierto es que el silencio no deshace las injusticias, no enmienda los errores ni corrige las mentiras. Por eso hoy decido transformar el silencio, silencio en el que me escondo, en palabras y acciones. (¡Gracias Brújula por este espacio!)

¿Ustedes saben de lo que hablo, no? Ese consejo que callamos, pero que nuestra amiga con problemas con el novio tanto necesita escuchar… O esa aclaración que desmiente alguna frase que anda recorriendo facebook o twitter… O nuestro testimonio que demuestra que hablar de forma generalizada no sirve para resolver problemas sociales… O la amonestación a aquel que se pasó de la raya con el comentario machista… Consejos, aclaraciones, testimonios, amonestaciones… tantas palabras que callamos por miedo a las consecuencias: ¿cómo reaccionará la amiga, será que creerán lo que digo, y si me insulta… y si me equivoco?

Pero, ¿qué tanto vale nuestro miedo comparado con la importancia de lo que tenemos que decir? ¿Por qué le damos más importancia a nuestro miedo que a nuestra necesidad de hablar lo que nos parece importante y necesario?  En el articulo que me inspiró a escribir esto la autora decía: “Una y otra vez llego a la convicción que lo más importante para mí, debe ser dicho, formulado verbalmente y compartido, aun cuando hay riesgo de que sea lastimada o malentendida.”*

Es por eso que hoy te quiero animar a que tú también transformes tu silencio en palabras y acción: atrévete a decir eso que callas, eso que aun no sabes bien como decir pero que sabes es muy importante frente a una injusticia o una mentira. Si tienes tiempo para escribir tus ideas antes de hablar, hazlo. Escribir te servirá para aclarar tus pensamientos y para afinar bien tu mensaje. Pero si no hay tiempo para escribir, dilo de todas formas. Dilo con honestidad, sin saña ni malas intenciones; dilo de corazón, porque crees sinceramente que tus palabras deben ser escuchadas; dilo con amabilidad, porque tu intención es edificar a los demás.

Por otro lado espero que este espacio no solo sea para que yo exponga mis ideas, sino que también los invito a comentar y así convertir esto en un espacio de diálogo y aprendizaje mutuo. Como guatemaltecos, como seres humanos, tenemos tanto que aprender unos de otros porque la vida nos ha dado a cada uno experiencias únicas. Por mi parte he vivido los últimos siete años en la ciudad de Knoxville, Tennessee en Estados Unidos como estudiante en la universidad del estado. Ha sido esta distancia física la que me ha acercado a Guatemala de una manera muy especial, a través de sus escritores y de quienes se han dedicado a estudiar nuestro país, y también a través de las voces que diariamente hacen eco en el ciber-espacio.

Y es que así como nosotros tenemos cosas que decir, también vale la pena que aprendamos a escuchar lo que otros tienen que decir, sin limitarnos a escuchar solo a aquellos que nos caen bien o con quienes estamos de acuerdo. Esas “barreras ideológicas”, nos inhiben de conocer las experiencias e historias de otras personas, y por lo tanto limitan nuestra capacidad de pensar críticamente sobre nuestra propia vida y entorno. Como jóvenes serios y maduros, debemos de ser capaces de ver más allá de los estereotipos y de etiquetas. Que si ellos son esto o lo otro–que importa. Pero, ¿qué es lo que tienen que decir? Y, ¿por qué es importante para ellos decirlo?

De hecho creo que es muy importante que en Guatemala aprendamos a escuchar a los que piensan distinto a nosotros mismos, en vez de juzgar rápidamente, y que podamos reconocer cuándo hay algo que aprender en las ideas y acciones de los demás (reconocer nuestros errores no es símbolo de debilidad, sino de madurez). Como guatemalteca y estudiante de antropología este proceso de escuchar me ha llevado a buscar las voces que forman parte de la sociedad guatemalteca, en especial en la ciudad de Guatemala, donde crecí. A través de estos artículos les iré presentando las voces que he escuchado para que ustedes también las puedan conocer, entre otros temas.

Es así como les dedico este espacio a todos ustedes y espero poder leer también de ustedes. Ya varias personas me han preguntado sobre mi experiencia estudiando fuera del país, así que la próxima nota será al respecto. ¡Saludos!

Gabriela Maldonado~
www.facebook.com/gabicita

“Y cuando dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente alentamos a otras personas para que hagan lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra sola presencia automáticamente libera a otros.” Nelson Mandela

*Lodre, Audre (1977). “The Transformation of Silence into Language and Action.”

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