By Artes Landivar Abrapalabra
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Fotografía: Artes Landívar

Por: Sabrina Castillo Gallusser

Introducción

Hace casi veinte años, vino al Teatro de Cámara la obra Dr. Jekyll and Mr. Hyde, con un grupo de actores franceses, dirigidos por Mario González. Ese día, me enamoré del trabajo de Mario y desde entonces me quedé maquinando, en la cabeza, la fantasía de que un día trabajaría con él.  Pasaron quince años y un día me enteré que Mario estaba en Antigua Guatemala, dando un taller de teatro. Sin pensarlo, ese mismo día decidí ir a ver el taller, esperando tener la oportunidad de hablar con él. Cuando pude hablarle, le propuse que impartiera un taller en la Universidad. Así fue como en enero del 2015, organizamos el taller De la máscara neutra al payaso, en el Centro de Danza e Investigación del Movimiento. Desde el principio del taller me sentí sumergida en un método novedoso, inteligente, claro y efectivo; su experiencia me impactó grandemente. Unos meses después de esa oportunidad, me reuní con Mario en el Hotel Panamerican.  Allí platicamos sobre mi primo Igor, que también hacía teatro y con quien habían coincidido en unas obras en Italia.  Todavía tengo guardado el individual de papel donde apuntamos ideas. Mario me propuso hacer un monólogo y me dijo que consideraba que yo debería estar en escena. En ese momento le dije que me encantaría, pero que había un gran problema: había desarrollado pánico escénico que se me había instalado desde hacía muchos años y que parecía que no se iba a ir con nada. Mario me prometió que me iba a divertir, que la iba a pasar bien. Incluso, con una sonrisa me dijo, “vas a ser feliz”. Por la admiración que le tengo, por la increíble experiencia de aprendizaje que podría tener y porque me sentía realmente honrada de trabajar con él, fue que decidí ‘tirarme al agua’. Dije que sí, aunque sentía el pecho apretado cuando lo pensaba. Así empezó la señorita Fufita, entre miedo y esperanza. Cuando hablamos sobre el tema del monólogo, le dije que no quería que fuera uno que hablara de mi vida, me propuso la señorita Margarita de Roberto Athayde. Cuando leímos la obra, encontramos algunas escenas realmente interesantes, otras sin embargo, no nos entusiasmaban tanto. Así fue como empezamos a trabajar sobre ese texto, pusimos y quitamos escenas y momentos que sentíamos que la obra necesitaba. Agregamos temas de mi interés, como el movimiento corporal, la imaginación y temas que a Mario le interesaban, como la vida de Helen Keller. Esto duró dos años; en esos primeros días, le conté a mi mamá sobre la señorita Margarita. Y en ese momento, rápido y como sin pensar, le saltó de la boca: “la señorita Fufita”. Recordamos que su hermana, de niña, colocaba a las muñecas en fila y les daba clases; siempre empezaba el juego con la oración: “Buenos días, yo soy la señorita Fufita”. Cuando le conté a Mario la anécdota, me dijo en ese momento: “ya está,  le cambiamos el nombre”  Así quedó la obra como La señorita Fufita, adaptación libre de una obra de Robertho Athayde, por Mario González y Sabrina Castillo Gallusser. Los siguientes capítulos, son un relato de los dos años de mi experiencia con el montaje de dicha obra.

Mario González

Mario González nació en Guatemala, donde se formó en teatro y danza.  A los 25 años partió hacia Francia, donde formó parte durante ocho años, del Théâtre du Soleil, dirigido por Ariane Mnouchkine; trabajó bajo la dirección de Benno Besson, Jean-Pierre Vincent y Alfredo Arias. Además participó en el rodaje de películas con Franck Cassenti, Ariane Mnouchkine, Joseph Losey y Coline Serreau. Entre sus producciones más destacadas como director, se pueden mencionar: La tempête, Cymbeline y Le songe d’une nuit d’été, todas adaptaciones de las obras de William Shakespeare. En attendant Godot y La dernière bande, ambas de Samuel Beckett y La pucelle d’Orléans de Friedrich Schiller. Fue profesor del Conservatoire national supérieur d’art dramatique de París, durante 35 años; uno de los espacios más antiguos, dedicados a este arte. Es especialista en Máscara, en la Comedia del arte y ha desarrollado su propia técnica llamada Lo esencial.  Mario ha enseñado y dirigido más de cien obras teatrales en muchos países del mundo, algunos de ellos son: Francia, Suecia, Italia, Bélgica, Alemania, Islandia, Corea del Sur, Japón, Las Islas Feroe, Grecia, Polonia y Guatemala. Recibió la Orden del Quetzal en la Embajada de Guatemala en París, en el año 2016.

 

Sabrina Castillo Gallusser

Sabrina Castillo Gallusser, es directora y fundadora del Centro de Danza e Investigación del Movimiento de la Universidad Rafael Landívar. Es coreógrafa, fundadora y directora de la Compañía Momentum de Danza Contemporánea que se ha presentado en Estados Unidos, México, Centro América, Guatemala, Inglaterra y Francia; sus más de sesenta coreografías han sido apoyadas por diferentes entidades, tanto nacionales como internacionales. Sus estudios incluyen un Baccalaureatus in Scientiis (Universidad del Valle de Guatemala), una Maestría en Ciencias (UC Berkeley/Rutgers), un Doctorado en Filosofía (Universidad Rafael Landívar), Certificación en análisis de movimiento (Laban Bartenieff Institute of Movement Studies, NYC) y Certificación de practicante de Conciencia a través del movimiento, del Método Feldenkrais (Feldenkrais Institute, NYC). En el año 2009, recibió la Orden Nacional de la Danza de Guatemala y obtuvo una beca Fulbright, para ser académica invitada por el filósofo Edward Casey, en el Departamento de filosofía de la Universidad de SUNY Stony Brook.

 

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