By Daniela Archila
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Daniela Archila/ Colaboración/

¿Realmente son tan importantes las diferencias que existen entre seres humanos?

Aprovecho la polémica que tuvo nuestra querida Sandra Morán, diputada del Congreso de la República, la nueva Presidenta del Foro Parlamentario de la Mujer, quien fue discriminada, humillada y por lo tanto, víctima de abuso por el simple y sencillo hecho de ser lesbiana. Me gustaría que nos cuestionáramos, ¿en verdad importa tanto? ¿Tiene realmente algo que ver con el deseo que tiene de hacer de nuestro país algo mejor?

Lo curioso es que hombres deciden, opinan y hablan en nombre  de nosotras las mujeres. A mí Sandra Morán me representa como mujer y su preferencia sexual me es irrelevante; es un ser humano normal, capaz y con iniciativa de cambiar el lugar donde vivimos y lo apoyo. Hemos vivido en gobiernos con personas cuya similitud con el estiércol es diminuta, por lo que tener a una congresista lesbiana y pelear por eso me resulta de lo más tonto.

La doble moral en este caso sale de nuevo a la luz, infinidad de personas consideradas por sí mismas personas “liberales” son las mismas que promueven la discriminación hacia los demás porque son liberales en lo que les conviene, en lo que su mente cree correcto pero no en lo que es diverso y que en la mente del otro está correcto.

Últimamente todo es motivo de abuso, las personas no pueden ser diferentes a nosotros, tener diferentes gustos o ser de distintos grupos sociales porque no encajan, no entran en nuestro “mundo” de superficialidad.

Lo que yo no logro comprender es: ¿cómo en un mundo en donde NO somos iguales, discriminamos a las personas por no serlo?

Pero el ser abusados no siempre se limita a no ser como las demás personas quieren o creen que debemos ser. El abuso se manifiesta en diversas maneras, el poder es algo increíblemente espantoso, las personas sienten e incluso llegan a creer por completo que tienen cierto poder sobre nosotros. El abuso está en todas partes y lo vemos venir muchas veces de lugares o personas que deberían de hacer todo lo contrario a humillarnos y subestimarnos.

Aunque las personas tengan por una u otra razón poder sobre nosotros, estamos en toda nuestra libertad y derecho de poner un alto de muchas maneras, no importando si es tu jefe, tu maestro o incluso algún familiar.  Otro punto que me incomoda demasiado es el hecho de tener que hablar de este tema exigiendo que nos dejemos en paz los unos a los otros, ¿por qué es tan complicado aceptar el ser de las personas que nos rodean?

No debemos permitir que violen nuestros derechos en general, que impidan que expresemos nuestras ideas, no podemos permitir que teniendo nosotros toda la capacidad y preparación, decidan qué cargos podemos ejercer y cuáles no. Es bueno saber y aprender a detectar cuando somos abusados, muchas veces cuando alguien a quien queremos abusa de nosotros ese hecho nos juega una psicología inversa porque nos hace creer o llegar a pensar que nosotros somos los culpables del mismo.

Tenemos que romper el hielo y no permitir sentirnos minimizados, es verdad que vivimos en una cultura en donde el abuso sale todos los días en el diario, y el machismo lo inculcamos las mismas mujeres a nuestras hijas, es verdad que no respetamos las preferencias sexuales de las personas, ni su religión, color de piel, etnia, procedencia ni clase social.

Pero, ¿acaso no lo podemos cambiar? Nosotros los jóvenes tenemos el poder del cambio en nuestras manos, tenemos el poder de parar con todo este virus que está envenenando a nuestra sociedad.

Debemos sensibilizarnos y darnos cuenta que al final somos seres humanos pensantes, con corazón, con derechos, con libertad de ser quienes queremos ser y como mejor nos sintamos, y tener un poco de sensatez y pensar que si algo no nos gusta simplemente lo ignoramos o nos alejamos. Sin discriminar y sin abusar.

Quiero salir a la calle con minifalda sin sufrir un acoso callejero y recibir toda clase de comentarios groseros, quiero ver algún día a un hombre llorar sin avergonzarse de ello, quiero que todos y todas seamos lo que queremos ser, que podamos ocupar el puesto que queramos y para el cual somos capaces. Quiero una libertad total para todos.

Quiero, sueño con un país mejor. Un mundo mejor.

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Ser surrealista. Una reconquista de lo mal conquistado. Amante de los huipiles, la tinta y la poesía.

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