turquia

Luis Ernesto Morales/ Colaboración/

La noche del viernes 16 de julio corría como una noche común y corriente en Estambul, la ciudad más importante y conocida de Turquía y su capital Ankara. Pero en la oscuridad de la noche se engendraba la lucha de dos colosos otomanos, un hecho que convulsionaría al mundo, especialmente por ser un país que forma parte de Occidente y Oriente al mismo tiempo. El mundo entero veía con gran confusión una lucha por el poder político de un país democrático en papel, pero no sin tanta certeza ni garantías en la realidad. La ley marcial impuesta por los militares secularistas se enfrentaba al gobierno democráticamente electo de Erdogan, un presidente claramente de corte islamista.

Este enfrentamiento ha dejado al mundo en una perplejidad al tener que elegir una opción errónea por otra igual.

La existencia de un golpe de Estado, rompía con la libertad de la gente al imponérseles un nuevo líder y  quitarles sus derechos de ciudadanos así como violar la constitución del país. Los líderes militares declararon a Erdogan como traidor y declararon que la ley marcial sería solamente temporal. Sin embargo, vimos gracias a grabaciones de los ciudadanos como los soldados disparaban a su propia población, aplastaban autos y los golpeaban. El golpe a la democracia era claro, aún con las buenas intenciones que estos podrían guardar. Según Erdogan el golpe nació del Fethullah Gülen, un Imam exiliado que aboga por el diálogo interreligioso, la democracia y una Turquía más moderna. A pesar de la negación de Gülen de los hechos, sí vemos intenciones democráticas en un hecho antidemocrático.

Por el otro lado el gobierno de Erdogan puede ser popular, pero su democracia está lejos de ser ideal.

Su lucha contra los kurdos ha impulsado los ataques terroristas del PKK en diferentes ciudades, incluso en Estambul. Erdogan y su partido el AKP de corte islamista, han preferido atacar la independencia kurda que el avance yihadista de DAESH, algo claramente recalcado por el presidente ruso Putin acusando de apoyarlos. Además vemos como la ciudadanía ha sufrido de censura y prohibiciones con las redes sociales y su libertad de expresión, algo irónico, ya que el llamado de Erdogan el viernes fue vía redes sociales. La corrupción de su partido en las elecciones parlamentarias del año pasado al repetir los comicios tras su derrota, demuestra la perpetuación en el poder que ya tiene el AKP. Erdogan ha buscado acrecentar el poder presidencial y reducir el poder secular del Ejército para conseguir un mayor autoritarismo, algo que ahora es más posible con su reafirmación de poder. Incluso ha construido un palacio presidencial mayor que la Casa Blanca en Ankara.

La democracia se veía tomada de ambas manos por los dos bandos, no queriendo ser llevado con ninguna de ellas y siendo la democracia la que ha quedado en el limbo tras el coup fallido. La victoria de Erdogan es una victoria de la popularidad, no de la democracia.

Fuentes:

Beaumont, P. (16 de Julio 2016). Fethullah Gülen: who is the man Turkey´s president blames for coup attempt?. The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/world/2016/jul/16/fethullah-gulen-who-is-the-man-blamed-by-turkeys-president-for-coup-attempt

BBC. (17 de Julio 2016). Recep Tayyip Erdogan:Turkey´s Ruthless President. BBC News. Recuperado de: http://www.bbc.com/news/world-europe-13746679

Imagen por: The Star

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