By Brújula
Posted: Updated:
0 Comments

Turquía se encuentra específicamente en medio de una región sumamente convulsa: al oeste están Chipre y Grecia, países ambos en el epicentro de la crisis de la eurozona, al suroeste se encuentra Siria, un país desgarrado por una constante guerra, en el este están Iraq e Irán y al noroeste, Armenia y Georgia. Sería difícil encontrar en todo el mundo un vecindario tan complicado.

La clave para posicionarse como una potencia regional está en generar lazos con los países que antiguamente formaron parte de los territorios del imperio e implementando estrategias para proveer seguridad y estabilidad para las regiones aledañas. Considero que Turquía está llamada a ser un actor estratégico de las relaciones internacionales, ya que sus características geográficas, históricas y su identidad son rasgos privilegiados llamados a terminar con el aislamiento político y a emprender una política exterior activa, independiente y comprometida con la zona de influencia turca, asumiendo un papel de referente regional.

A nivel geopolítico, Turquía ocupa un lugar de centralidad estratégica al ubicarse entre los continentes asiático y europeo. Al mismo tiempo, se encuentra cerca del continente africano. Por tanto, Turquía es considerado un país que conjuga con diversas identidades culturales y étnicas, lo que permite confirmar que Turquía se posiciona como un actor fuertemente estratégico al ser el único país musulmán que forma parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ya que además de contar con 630.000 hombres y ser la segunda estructura militar de la organización por detrás de los Estados Unidos, autorizar las operaciones que la OTAN realiza desde la base aérea Incirlik, posiciona al país como un actor altamente estratégico tanto para Occidente como para Oriente.

Segundo, Turquía es para Europa, el país más importante del mundo árabe. En Turquía se ha confiado la seguridad interna-externa de los 28 países que conforman la Unión; y es importante no sólo en términos geopolíticos, sino también en términos culturales. Sin embargo, la Unión Europea plasma falta de compromiso en materia de acuerdos con Turquía, como por ejemplo el acuerdo sobre refugiados el cual no ha hecho más que reforzar la pugna entre estos dos actores, donde el principal punto de disconformidad por parte de Ankara es que Occidente reconoce su influencia geoestratégica y, aun así, establece una activa limitación a la hora de sumarla a sus filas y las negociaciones sobre su adhesión a la Unión Europea se encuentran congeladas (UnitedExplanations, 2018).

En función a lo anterior, surge la tercera premisa, las pocas perspectivas de la integración de Turquía a la Unión Europea han decantado la balanza a favor de Moscú. Rusia y Turquía crean lazos estratégicos y anuncian nuevos proyectos en materia energética, regional y geopolítica. Esta relación juega un papel importante en cuanto a la geopolítica, ya que al ser países similares en su posición geográfica pretenden ser puente entre Europa y Asia además, el acercamiento político es relevante debido a que ambos mantienen tensas relaciones con Estados Unidos. Siendo entonces su alianza, una necesidad de beneficio mutuo.

Aunque Turquía es un país estratégico todavía no es una superpotencia, aun cuando ha hecho considerables progresos económicos, políticos y geoestratégicos. Pero el papel está cambiando, pues su política agresiva y beligerante está dando frutos.

About the Author
Related Posts

Mi último año de colegio fue de bastante estrés: estaba por graduarme y aún no me había decidido...

Descargar (PDF, 495KB)

Por: Mayid Alegría En los últimos meses algunos diputados del Congreso de la República de Guatemala...

Leave a Reply