Cris Figueroa/

Un colibrí ha dejado el puerto; en su ramita seca se ha ido a navegar. Nadie advirtió que dejó de cantar, dejó de aletear, porque él desea volver a empezar. Nadie notó que el huracán le arrancó sus plumas y ahora ya no sabe cómo mover sus alas para que brillen y reflejen al mar.

Un colibrí ha dejado el puerto; y no hace más que creer en lo que en él va a pasar. Su confianza está en el cielo, en las estrellas deposita su sonrisa; porque sabe que ellas sueñan más perfecto y más grande que cualquier niño descubriendo a las conchas asoleadas en la arena.

Un colibrí ha dejado el puerto; se deja llevar por la voluntad de las olas. Conoce que en ellas existe un misterio, que atento, él debe aprender a escuchar. Porque es cierto que en una ramita seca es que se aleja, pero de ella, el colibrí podrá brotar a una rosaleda que le dé las alas de vuelta a su nido, a la inocencia que construyó su hogar.

Compartir

Otros artículos de interés

SALUD QUE ABRAZA LA DIVERSIDAD

Maripaz Estrada / Opinión “En los años por venir tendrán la oportunidad y responsabilidad de cambiar el mundo, para que sea un lugar mejor, un lugar más seguro, un lugar...

¿Por qué se necesitan leyes especiales para proteger derechos que supuestamente son universales?

Fabio Eduardo Estrada Melgar Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Los derechos humanos se caracterizan por ser universales, es decir, que pertenecen a todas las personas sin distinción. Sin embargo,...

Las Teorías Sociológicas de Marx y Weber y su Impacto y Aplicación en Los Juegos del Hambre

Santiago Camposeco Los libros siempre han sido una parte fundamental para el ser humano, podemos decir que son una de las principales fuentes de información y entretenimiento para las personas....

Vivimos Conectados, Pero Más Solos Que Nunca

Diana Gabriela Romero Barrientos Ivanna Ximena Horney García En la actualidad, la tecnología forma parte de casi todos los aspectos de la vida humana. Los teléfonos celulares, las redes sociales...

Nacimos así: el mal no se aprende, se hereda

Por Valeria Juárez y Alejandro Camajá Hace unas semanas, en el transmetro de las siete de la mañana, alguien se quedó parado frente a un asiento vacío mientras una señora...