By Andrea Godínez
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Oro

Andrea Godínez/ Brújula/

Parte I

Luego de varios procesos financieros y esfuerzos económicos, la familia Jiménez consiguió el préstamo que tanto había esperado para construir una casa propia, que cubriera las necesidades básicas y fuera lo suficientemente cómoda para vivir en el terrenito que la abuelita hace un par de años, les había heredado. Con una familia numerosa, cuatro hijos y dos perros, a los Jiménez ya les costaba alquilar casas en donde todos estuvieran cómodos o incluso donde aceptaran a sus dos “chuchos”. Finalmente iban a lograr construir su casa en uno de los alrededores a la Ciudad de Guatemala, donde además de gozar de tener las comodidades de una casa propia, también contarían con el ambiente adecuado que el señor y la señora Jiménez deseaban para el crecimiento integral de sus hijos.

Una cantidad proporcional de arena, piedrín, hierro, cemento y blocks fueron necesarios para poner en pie la casa. Cinco albañiles y unos meses de paciencia fueron necesarios para que la casa estuviera lista. Finalmente, los Jiménez con tanta emoción dejaron de alquilar. A decir verdad, nunca se detuvieron a pensar de dónde provenían los materiales que se utilizaron para la construcción, si había costado conseguirlos o si otras personas habían sido afectadas por la extracción de dichos materiales; lo que a ellos les importaba era finalmente tener una casa propia, aunque honestamente, esto es algo comprensible. Todos, al igual que la familia  Jiménez, hemos sido consumidores de estos productos y seguramente pocos nos hemos planteado dichas interrogantes.

“La tierra cercana al río estaba cubierta de manglares, verdinegros y eternos manglares cuya vida se gesta el légamo del fondo para después subir muy alto, hasta ofrecer su armazón tupida a las caricias del sol y del cielo” – Virgilio Rodríguez Macal.

¿Será la Guatemala actual la misma que Virgilio Rodríguez Macal plasmó en Carazamba en los años cuarenta? Seguramente no es la misma, pero sin duda esa es la Guatemala que todos quisiéramos haber conocido, una Guatemala basta en belleza natural, pura y extensa.  Lastimosamente, el perfil actual de nuestro país refleja una realidad totalmente diferente. Lo que hoy conocemos son vestigios de una Guatemala abundante en bosques, fauna, flora, selvas, playas, ríos y demás recursos naturales que en la actualidad se han limitado a ciertas áreas u espacios. Áreas que en muchas ocasiones han sido alteradas por empresas multinacionales, familias adineradas u otros grupos comerciales del país, por caracterizarse en poseer una riqueza natural diversa que permite que la complejidad de los entornos naturales se conviertan en un banco generador de ingresos que satisfagan los bolsillos de los empresarios y las exigencias de este ritmo de vida consumista en el cual la sociedad se encuentra inmerso. Y es que vivimos en un modelo de vida en el que no es más poderoso el que más sabe, si no el que más tiene o más consume; y mientras más se tenga no importa de dónde proceda. Un ejemplo claro, es el interés la riqueza “temporal” que pueden producir los suelos de Guatemala a través de la explotación minera.

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano para sobrevivir se ha valido de la naturaleza y el entorno. En una entrevista realizada al investigador del IARNA (Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente) de la Universidad Rafael Landívar, Raúl Maas, se explica que desde el vientre materno, el feto se alimenta de los minerales del cuerpo de la madre. Es decir, para lograr su formación y crecimiento, extrae minerales como calcio, hierro, vitaminas, etcétera. Por ello,  por naturaleza, el ser humano es un ser natamente extractivista.

Sin embargo, el ser humano ha llevado su naturaleza extractivista a un nivel superior, llegando a extraer minerales de su entorno. Minería es toda actividad extractiva que se emprende para encontrar minerales -con un fin determinado- que se encuentran en los subsuelos de la corteza terrestre en la que su explotación económica es potencial [1].

Guatemala y su riqueza natural ha sido históricamente una razón para su interés como un territorio para el extractivismo minero.  De acuerdo al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, MARN (citado en el Perfil Ambiental de Chiquimula) [2], el potencial minero en Guatemala comprende cuatro diferentes regiones, teniendo cada una características y materias distintas de acuerdo al componente de su suelo. En este perfil las regiones en las que se dividen los suelos de Guatemala son las siguientes:

1. Tierras Bajas del Petén: Las mismas representan un área de bosque tropical húmedo con elevaciones promedio de 100 metros sobre el nivel del mar. Aquí se localizan depósitos de yeso, carbonatos y petróleo.

2. Cordillera Central: Se encuentra distribuida en la parte central de Guatemala, cubriendo 1/3 del territorio nacional. Forma parte del sistema que se desarrolla desde Chiapas, México hasta las islas del golfo de Honduras. Los minerales no metálicos de mayor ocurrencia en esta zona son barita, mármol de serpentinita y calcáreo, esquistos, jade, talco, y rocas industriales. En el caso de los minerales metálicos encontrados están plomo, cobre, antimonio, zinc, plata, oro y níquel.

3. Provincia Volcánica: Abarca un área aproximada de 25,000 km2, conteniendo 40 volcanes principales. La elevación sobre el nivel del mar está entre los 50 a 300 metros. En esta región se hallan extensos depósitos de pómez, tobas y coladas de lavas, entre los minerales no metálicos. También se encuentra plomo, zinc, plata y oro, entre minerales metálicos.

4. Planicie Costera del Pacífico: Comprende una planicie de unos 50 km de ancho formada a lo largo del litoral del Pacífico por productos de material derivado de las tierras altas volcánicas. Los minerales que se pueden encontrar incluyen arenas, gravas y pómez. Se hallan también, sedimentos de arena con gran contenido de hierro y titanio (arenas negras titaníferas de las playas del Pacífico).

De acuerdo al Anuario Estadístico Minero del 2012 de la Dirección General de Minería (DGM), los dos terrenos o regiones que representan mayor riqueza económica y oportunidades de desarrollo para el país son las de la franja Costera del Pacífico por tener gran influencia de la Placa de Cocos y la segunda, la Cordillera Central, por su influencia de las fallas del Motagua y el Polochic, en donde por ejemplo, se encuentran grandes proyectos mineros como lo son la Mina Marlin en San Marcos, la Puya en San José del Golfo del departamento de Guatemala y el proyecto el Escobal de la Minera San Rafael en Jalapa [3].

Para muchos, la minería es un elemento fundamental para un modelo de desarrollo efectivo en países como los nuestros. Sin embargo, la extracción minera en Guatemala, tiene muchos matices desde donde se pueda analizar: desde el tema del impacto ambiental, el impacto social hasta la participación de las comunidades aledañas a los proyectos en los mismos. El gobierno como autoridad juega un papel importante en la regulación efectiva de los procesos extractivos del país. Todos los guatemaltecos hacemos uso de los minerales que este país provee; la casa de los Jiménez es un ejemplo de ello. ¿Qué sucederá cuando los bancos de estos minerales se agoten?

El perfil minero en Guatemala, los tipos de minería, las licencias mineras de reconocimiento, exploración y explotación, el papel de las autoridades de gobierno, regalías para las comunidades y para el país, son algunos de los temas por abordar en la segunda parte de este reportaje.

“No les cuento sino lo que me contó Pedro Culán, el viejo cazador de animales y visiones en nuestro mundo tropical, tan cruel, tan bello y tan complejo. Que se agraden que se acostumbren al estilo repetidor y sencillo de Pedro Culán, el cazador cakchiquel, que fué también de nuestros primeros y verdaderos padres. Que se acostumbren a conocer los nombres de las cosas y de los seres que los rodean y que han de rodearlos en ese mundo en que han de vivir, pensar y morir. Que lo desprecie aquel que desprecie a los indios y que no tarde en convivir con ellos, huyendo así de la Gran verdad.” -Virgilio Rodríguez Macal (La mansión del pájaro serpiente)-

 

 

[1].  Ministerio de Energía y minas en: http://www.mem.gob.gt/wp-content/uploads/2012/05/4._Glosario_Minero_2006.pdf

[2]. Perfil ambiental de Chiquimula en: http://infoambiental.org/wp-content/plugins/downloads-manager/upload/Miner%C3%ADaPACH.pdf

[3]. Ministerio de Energía y minas en: http://www.mem.gob.gt/wp-content/uploads/2012/05/ANUARIO-ESTAD%C3%8DSTICO-MINERO-2012.pdf

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Me cansé de definirme entre líneas porque nunca he estado dentro de ellas. Veo lo que comparto, comparto lo que veo.

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