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Brian Rivera/Opinión/

En estos días se espera el mundial en Brasil, el sueño de todos los países, de los futbolistas y de cualquier aficionado al fútbol. Aunque parece el mejor sueño, el vivir un evento de una gran magnitud y donde se reúnen muchos apasionados por el mismo deporte; para otros ha sido un infierno la llegada de esta “fiesta”.

¿Por qué hablo de un INFIERNO? Tristemente, hay dos caras de la moneda. Principalmente, porque Brasil ha gastado millones  en la inversión de este evento, cuando en realidad este dinero se pudo haber utilizado para salud, educación, trabajo y otros factores por los cuales ahora no tendrán apoyo o ayuda.  Hablando de ayuda, creo que algunas personas no necesitan de “ayuda” para morir; me refiero a que Brasil ha decidido dejar su país “limpio” de pobres. Lo digo en serio, se dice que el gobierno de este país asesinó a adultos, ancianos, jóvenes y niños para dar una buena presentación en el mundial, además desalojó a pobres de sus viviendas y negocios, para dar paso a negocios más refinados y un lugar supuestamente limpio y sano.

Creo que como país, le han dado más valor a un deporte, que a una vida.

No tengo nada en contra del deporte, al contrario es una manera de entretenimiento, diversión, un estilo de ejercicio; pero nunca ha sido un medio para asesinar a inocentes. Para el torneo se ha fijado una idea, que el país se debe ver “presentable” para recibir a millones de turistas y extranjeros, pero en realidad están dejando una imagen horripilante y aterradora. Porque una vida vale más que un partido, independientemente sea el equipo que sea, un inocente que pudo haber soñado en ver un mundial en su país y que al final todo se haya destruido por culpa de su muerte, por una muerte que no merecía.

Aunque tristemente se conoce lo que pasa a pocos días del mundial, nunca se hará nada al respeto de estos niños o adultos porque como se consideraban (por el gobierno de Brasil) “una basura” que no merecía vivir, que iban a dar una imagen negativa a dicho país; sabiendo que eran parte de este, o de una comunidad, una familia, un continente o un planeta, ERAN NUESTROS HERMANOS BRASILEÑOS. Eran luchadores por la vida y para cuidar a su familia, para tener un hogar y techo donde resguardarse, pero principalmente nunca cometieron un delito en donde el gobierno tuviera que hacer el papel de la muerte.

Quisiera pedir por esas almas, para que Dios se los lleve a los cielos.

Para que su familia tenga fuerza y fortaleza para poder sobre-llevar el dolor. Pero principalmente pido a Dios, para que Brasil abra sus ojos y sepan lo que han hecho, aceptando que han preferido un balón de fútbol a un pobre, a un inocente, un hermano brasileño…

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