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José Andrés Nájera/

Tengo que admitir que escribir esta carta no fue fácil, porque aunque no la conozca, aunque no sienta el mismo dolor que usted y nunca comprenda en su totalidad lo que sufrió, tengo una madre, dos abuelas y una mujer muy importante en mi vida a quienes veo cada vez que escucho su historia. Estoy seguro que esta vez no tendrá que luchar usted sola, porque todo su país la apoya y espera con ansias que se haga justicia.

Como hombre tengo una cantidad de sentimientos en cuanto al tema y aunque nunca llegue a comprender el daño que experimenta una mujer en estos casos, sí puedo decirle una cosa y es que me avergüenza de gran manera cómo se lastima a las mujeres en el país que usted y yo vivimos, de una forma tan cobarde que a todos nos indigna. Toda mujer merece ser amada y sentirse querida, por eso hoy le digo que si hace 34 años fallamos como país y fallamos como hombres, es un peso que todos nosotros tendremos que cargar y una herida que debemos sanar. Personalmente le agradezco porque usted tocó el corazón de cada uno de nosotros, en mi familia y con mis compañeros de clase, su lucha no queda en el silencio y por eso estamos en deuda.

Usted es la voz de cientos de mujeres que sufren día a día en este país debido a la cobardía de hombres débiles que las maltratan y abusan de ellas. Nunca se dé por vencida, porque a pesar del dolor que pasó, usted ahora tiene en sus manos un testimonio que es capaz de ayudar a más mujeres que se encuentran en su situación. Desde pequeño se me enseñó que a una mujer no se le lastima y que un verdadero hombre siempre responde por sus actos. Es por eso que hoy le digo que se le ama y que su dolor por más que pese puede sanar y salvar a cientos de mujeres que son abusadas diariamente en Guatemala, no se rinda porque esta vez se hará justicia.

Fotografía: Cristina Chiquín. Mujeres Ixchel.

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