Debates2

Mónica Mazariegos/ Escuela de Ciencia Política -USAC-/

Nuestra historia se caracteriza por ser intolerante a nuevas o diferentes ideas, ejemplo de ello es que la mayor parte del siglo XX constituye una batalla ideológica que cobró la integridad del fragmentado tejido social.

El diálogo se convierte, para nosotros, en una herramienta y un principio invaluable para la transformación de nuestra sociedad. Tener la capacidad de expresarnos, escuchar y argumentar es fundamental para un cambio sustantivo en nuestra realidad.

En la actualidad, dentro de las universidades del país se está llevando a cabo una práctica sumamente interesante: el debate. Esto se práctica en la Universidad Rafael Landívar, Universidad del Valle, Universidad Francisco Marroquín y mi alma mater, Universidad San Carlos de Guatemala.

Todo inició con una chispa que motivó a un grupo de personas para fomentar el debate dentro de las aulas universitarias con programas y capacitaciones para estudiantes y toda aquella persona que desee participar.

Sin saber exactamente de qué se trataba, me inscribí al curso de debate que se realizó en la Escuela de Ciencia Política USAC. Al transcurrir los días fui notando la importancia del debate para el desarrollo científico de mi profesión -estudio Ciencia  Política-: al presentar los resultados de una investigación, al presentarse nuevas teorías, modelos, nuevas formas de analizar la realidad social y política, todas deben ser debatidas por personas críticas. Casualmente encontré en el canal de noticias español un debate entre diputados del congreso y los ministros del gobierno de Rajoy. Fue excepcional la forma en que debatían las políticas que se estaban implementando en España. Este fue el momento en que el debate me gustó. Al siguiente día llegué muy animada al taller.

La actividad se realizó durante dos semanas, en ella nos capacitaron para debatir en un formato llamado Karl Popper. Este constituye dos equipos, y rondas en las que se busca Refutar –por ello el nombre- los argumentos del equipo contrario.

El trabajo en equipo, la investigación y la capacidad de argumentar son vitales para el debate. Finalmente estas son habilidades que fortalecen cualquier actividad dentro de la sociedad. El debate, respeto, tolerancia y apertura a formas de pensamiento que se alejan a las nuestras, considero que serán herramientas que fortalezcan mi actividad profesional y personal.

El Debate, solo este puede constituir un punto de inflexión para un cambio positivo en nuestra sociedad.

 

Este curso fue impartido en el marco del Proyecto “Por una Cultura de Debate”  de la Universidad Rafael Landívar, Open Society Foundation y Guate Debate.

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