By Brújula
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Katherine Rivera / Opinión

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“No son nuestras diferencias las que nos dividen. Es nuestra incapacidad para reconocer, aceptar y celebrar esas diferencias”.

— Audre Lorde

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La elección de Donal Trump como presidente del país más poderoso del mundo fue una gran sorpresa para muchos, seguramente ya te diste cuenta de los tantos titulares con su nombre y esta columna se agrega a la lista. Sin embargo, puedo decir que no me sorprende que él esté en el poder. Por muchos años la discriminación, el machismo, el racismo, la homofobia y otros problemas sociales relacionados, que tienen como común denominador el odio, estuvieron presentes todo el tiempo a través de los mismos ciudadanos estadounidenses. Trump surge como el representante de todos ellos; no sé si fue  planeado por grandes asesores (lo cual no me sorprendería) o simplemente la esencia de este candidato  es un conjunto de antivalores, o lo que sería mucho más acertado, ambas cosas.  Una de las características más significativas antes de llegar al poder fue su discurso misógino, el cual causó controversia y desagrado.

Tras los tantos discursos cargados de odio, los polémicos audios y declaraciones por parte de famosos y personas que tuvieron malas experiencias con él, fue sumamente impactante la noticia de que era el nuevo presidente de los Estados Unidos. Dentro de esa gran cantidad de personas que se sentían asombradas y tristes por el suceso se encontraba Teresa Shook, una abuela jubilada que reside en Hawái, fue ella quien dio inicio a una marcha histórica para ese país: “Women´s March”. Según sus declaraciones en el medio Los Angeles Times:

“Me fui a la cama la noche de la elección muy desanimada y me desperté sintiéndome peor al día siguiente pensando: ‘¿Cómo podría ser esto?’ Yo estaba solo triste y atónita”.

Tras ese sentimiento de frustración, Shook decide la noche siguiente emprender algo sencillo pero que iba a tener un impacto que jamás se imaginó. Con la ayuda de algunos amigos en línea, decidió  crear un evento en Facebook haciendo un llamado para realizar una marcha en Washington luego de la inauguración de Trump. Ella explica que antes de ir a dormir ya tenía 40 respuestas y que cuando despertó tenía más de 10,000. Y así como ella,  había muchas mujeres en el mismo sentir. Por otro lado la diseñadora Bob Bland estaba creando camisetas con mensajes como “Bad Hombres” o “Nasty Women”, teniendo ventas grandísimas en los primeros días. Ambos fenómenos llegaron a  Vanessa Wruble, editora de OkayAfrica y que terminaría por convertirse en jefa de operaciones de la exitosa campaña de la ‘Marcha de las mujeres’.  Wruble hizo que el movimiento tomara fuerza al contactar a  Carmen Pérez, Tamika D. Mallory y Linda Sarsour para que fueran parte del equipo que liderara la organización.  Todas con experiencias profesionales que se ajustaban a los requerimientos del momento y quienes hicieron posible la fortaleza de la organización.

El 21 de enero de 2017 se da la histórica marcha a la cual acudieron miles de personas. Además, más de 600 lugares a nivel global se unieron de forma simultánea a la protesta. Se presentaron varias celebridades como Scarlett Johansson, Maddona, Zendaya, Emma Watson, Alicia Keys, entre otras.

Según su página web Women´s March o Marcha de Mujeres tienen como fundamento principal lo siguiente:

[quote]“Los derechos de la mujer son derechos humanos, independientemente de la raza, la etnia, la religión, el estatus migratorio, la identidad sexual, la expresión de género, la condición económica, la edad o la discapacidad de una mujer. Practicamos la empatía con la intención de aprender acerca de las identidades que se cruzan entre sí. Vamos a suspender nuestro primer juicio y hacer todo lo posible para conducir sin ego”.[/quote]

En simples palabras, es la lucha por la dignidad de las personas sin distinción alguna. La marcha representó la voz de las mujeres del mundo. Ya no existe  miedo para expresar lo que por años se ocultó, ese derecho a elegir, a ser tratadas con respeto, sin inferioridad, no importando el género, sexo, religión, raza.

Las mujeres, no importa en qué parte del mundo, son una sola voz.

La marcha en Washington también representó a las mujeres guatemaltecas – esas niñas que son vendidas y abusadas sexualmente, esas madres que callan durante años el maltrato familiar, las que ganan salarios injustos, las que no caminan con tranquilidad en las calles por miedo a ser violentadas, a todas aquellas que siguen en silencio-   Tal vez, no se habló directamente de problemas que pasan en nuestro país, pero la dignidad es un derecho global y la voz de las mujeres es una sola.

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