By Lily Henriquez
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A medida que comienzan a llegar las vacunas contra el virus COVID-19 a Guatemala, se han desatado controversias en torno a esto. Una de ellas con respecto a la inseguridad que deambula entre la población sobre si las vacunas son seguras, efectivas y sobre sus posibles efectos secundarios. Esta inquietud por parte de las personas, ha causado que gran parte de la población guatemalteca no acuda a vacunarse, a pesar que los contagios de COVID-19 continúan incrementando. Derivado de esto, me hago la siguiente interrogante:

¿Se considera más peligrosa la vacuna que el mismo virus COVID-19?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que las vacunas contra el COVID-19 reducen el riesgo que este cause síntomas en personas vacunadas, reduce la probabilidad de contagio a otras personas y permite proteger a los grupos que corren más riesgo de presentar síntomas graves”. Sus expertos han indicado que las vacunas se someten a severas pruebas, con el objeto de asegurar que cumplan con criterios internacionales, validados por la misma OMS y por otros organismos de reglamentación calificados para ello.

Es por esto que, ante el alto riesgo de contagio persistente en Guatemala, es importante tener en cuenta que las vacunas administradas han sido objeto de distintos exámenes, que comprueban su seguridad al ser aplicadas a personas. De la misma forma, al vacunarnos no solo nos protegemos a nosotros sino también a las personas con quienes convivimos, a nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo y contribuimos a que disminuyan los contagios en general.

De acuerdo con el portal Our World in Data, hasta el 22 de agosto del año 2021, los porcentajes de población vacunada en Guatemala son los siguientes: el 12.12% de la población se encuentra vacunada con la primera dosis y apenas el 4.61% de la población se encuentra vacunada con ambas dosis. Estas cifras son preocupantes, ya que evidencian que la mayor parte de la población guatemalteca no está asistiendo a que le administren la vacuna. Pero, ¿Cuál es la causa de esto?

Personalmente, he escuchado diversidad de comentarios con respecto a esta pregunta, los cuales van desde el miedo a los posibles efectos secundarios, el miedo a contagiarse de COVID-19 al momento de administrase la vacuna, teorías de conspiración, hasta comentarios que reflejan indiferencia sobre este tema por parte de las personas. En este momento no podemos darnos el lujo de ser indiferentes ni irresponsables.

Este es el momento de pensar en nuestro bienestar y en el bienestar de las demás personas.

Actualmente, la situación en Guatemala se complica más y más. Los casos positivos de COVID-19 continúan en aumento y nuestras autoridades no toman las medidas necesarias para tratar de controlar dicha situación. Además, la continuidad que los hospitales se encuentran colapsados, la insuficiencia de medicamentos, la falta de equipo médico y hospitalario para atender dignamente a los pacientes. Ante esta difícil realidad, la responsabilidad y la consciencia deben prevalecer en todas las personas. Lo cual significa que debemos tomar las medidas de protección necesarias, seguir los protocolos de seguridad y acudir a que nos vacunen.

Si bien, existe cierta inseguridad con respecto a las vacunas, es importante comprender que el virus COVID-19 acarrea mayores y peores consecuencias para nosotros. No tenemos la certeza de cuándo terminará o mejorará esta situación que afecta al mundo entero. Pero lo que sí debemos entender, es que las vacunas representan el inicio de la solución.

Por lo cual, es momento de ser personas responsables y conscientes, pensar en el bienestar colectivo y vacunarnos.

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