By Lily Henriquez
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“Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría” –Rabindranath Tagore.

En mi opinión, la frase anterior refleja perfectamente la esencia de lo que es el servicio. Se trata de encontrar alegría y satisfacción inmensa con el solo hecho de ayudar a alguien que lo necesita, sin esperar nada a cambio.

Es descubrir felicidad a través de la sonrisa de un niño, de un anciano, a través del abrazo o del sincero agradecimiento de una persona, en la cual se generó un impacto al brindarle la ayuda que necesitaba.

Formar parte de un voluntariado significa tener el deseo de ayudar a quienes más lo necesitan, comprender que se debe dejar de lado el individualismo para enfocarse por un momento en mejorar la vida de otra persona o el entorno en el que vivimos, mediante la realización de actividades que posean un impacto real y positivo. De la misma forma se trata de desarrollar liderazgo y un compromiso solidario con la comunidad, ya que se debe accionar frente a las necesidades que se identifiquen dentro ella.

Es por esto que considero que el voluntariado es una forma de participación social, ya que mediante éste, las personas se involucran en la realidad de nuestro país, de cada una de las comunidades en las que vivimos y se conocen las verdaderas necesidades de las personas. Se desarrolla un sentido de responsabilidad ciudadana, el cual se refleja en el compromiso de trabajar de forma voluntaria para generar un bien común. Es por esto que este tipo de sentimiento se debe transmitir y replicar.

Ser un ejemplo de compromiso, esfuerzo y acción de forma desinteresada, con el objeto de trabajar por el bien colectivo, apoyando a los sectores sociales que más lo necesitan.

Además, es una forma de sensibilización para que las personas comprendamos el significado de demostrar amor a través de servir a los demás, especialmente a quienes más lo necesitan. Es preciso salir de esa zona de confort en la que se vive, salir de la burbuja aislada de la realidad, con la finalidad de ser personas más conscientes de todo lo que nos rodea, ser más empáticos con las distintas realidades que viven las personas, así como desarrollar un sentido de generosidad y solidaridad frente a las necesidades reales que día a día se enfrentan en Guatemala.

En mi experiencia personal, participar en distintos voluntariados actualmente ha sido una de las mejores decisiones. He encontrado felicidad plena en las cosas más simples de la vida, ha influido en la forma en la que pienso y actúo, en la forma de apreciar cada una de las oportunidades que poseo, en mis metas, sueños y en cómo me veo en el futuro como profesional. Me han motivado a mejorar como persona día a día y a comprometerme a ser parte de un cambio real en Guatemala.

Esto a través de apoyar a sectores vulnerables y causas de la sociedad que necesitan de jóvenes responsables, trabajadores, motivados y comprometidos.

Si nosotros poseemos oportunidades para crecer adecuadamente y desarrollarnos de forma íntegra, debemos sentirnos afortunados de contar con ellas. Pero al mismo tiempo debemos ser conscientes que hay personas que no cuentan con éstas y que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros ayudar a quien lo necesita, con el objeto de formar una sociedad más unida, empática y solidaria.

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