José Mejía
Estudiante de Relaciones Internacionales

Actualmente hemos escuchado muchas propuestas sobre ir este 11 de septiembre a anular la papeleta presidencial, o incluso, de simplemente no ir. Por el contrario, muchos otros piensan que votar nulo o no votar es un acto de irresponsabilidad ante el proceso democrático del país. Brújula consultó con varios jóvenes y estudiantes universitarios su opinión respecto a este tema, y este fue el resultado.

Pedro Gordillo, un joven de 24 años, reconoce la importancia del voto pero también apoya la idea del voto nulo. “Ejercer el voto es un derecho por el cual nuestros antepasados lucharon incansablemente. Manifestaciones de descontento, una lucha por derechos y libertades; la búsqueda de la representación del pueblo. El día de hoy, esas luchas tienen su fruto porque todos los ciudadanos guatemaltecos y guatemaltecas tenemos ese derecho de votar y elegir.” Sin embargo, Pedro también considera que el voto nulo puede ser un medio canalizador para manifestar el descontento de la población con las propuestas electorales actuales.

“Con el voto nulo, estás permitiendo que otros voten por ti”, comenta Astrid Perdomo, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, mientras su expresión denota total desacuerdo con la idea; incluso se podría leer entre líneas que cree que votar nulo es algo sin sentido.

El voto es un derecho que nos hemos ganado, lo que lo vuelve una obligación. Es nuestra obligación constitucional de acuerdo al artículo 136 de la Constitución Política de la República de Guatemala que hace mención a los derechos y deberes políticos de los ciudadanos. Desde un punto de vista moral, también es posible apoyar la idea del voto, ya que muchos consideran que únicamente aquel que vota por algún candidato tiene derecho de exigir resultados de las labores de sus representantes.

Por el lado del voto nulo, también existen argumentos para apoyar la idea. El voto nulo es aquel que se refiere al acto de ejercer el voto pero sin votar por un candidato en específico, saliéndose de forma evidente de los recuadros establecidos para cada candidato. Por regla general, los distintos sistemas electorales consideran al voto nulo como voto inválidamente emitido. Quienes defienden la idea del voto nulo, muchas veces argumentan que existen países donde una mayoría de voto nulo podría anular las elecciones. Sin embargo, luego de buscar información al respecto, no se encontró ningún sistema electoral donde se le otorgue validez a este tipo de voto.

El descontento por la falta de verdaderos políticos y profesionales, de verdaderas propuestas y de verdaderos procesos, es una de las razones que da Pedro para votar nulo. Es una forma de decir “no estoy de acuerdo, quiero mejores candidatos, no me siento reflejado en las ofertas electorales”.

“Para votar nulo, mejor no ir a votar”, considera Alan Lou, joven empresario de 24 años. Pedro contra argumenta. “Votar nulo no es lo mismo que no ir a votar. Nunca se debe dejar de votar, ya que sería renunciar a un derecho. El voto nulo es una expresión de oposición política válida, siempre y cuando sea una decisión personal y no influenciada. Yo no estoy renunciando a mi derecho.”

Teo Rodríguez, estudiante landivariano de Ciencias de la Comunicación, también apoya la opción del voto nulo. Él se apoya en un libro del escritor portugués José Saramago titulado “Ensayo sobre la Lucidez”, en el cual la población vota mayoritariamente, sin ponerse de acuerdo, en blanco; lo que supone un colapso del sistema electoral y de gobierno. “El voto nulo es un derecho que debemos aprovechar los que no estamos de acuerdo con ningún candidato.” explica Teo. “No debemos de limitarnos a votar por “el menos peor” o “en contra de fulanito o sutanita”.

Teo espera que el voto nulo llegue a causar una revolución positiva y pacífica. “Un voto nulo mayoritario supondría una revolución. Pacífica, por supuesto. El no votar por nadie, al entender que nadie merece el voto, supone que estamos hartos de un sistema opresor e insostenible, de políticos corruptos o con agendas propias. (…) Si ninguno cumple, yo no voto por ninguno.” Y hay que recordar que el voto nulo no es lo mismo que el voto en blanco, ya que al dejar la papeleta en blanco se corre el riesgo de que otras personas puedan modificarla.

El hecho de votar nulo cuestiona la validez del proceso electoral, demuestra la insatisfacción de la población ante las opciones que nos presentan. Se le conoce mucho como un voto de protesta porque representa el sentir de una parte del pueblo pero es importante recordar que su incidencia en el sistema electoral nacional es nula. Los votos nulos y los votos en blanco se suman para luego ser restados del total de votos y contabilizar únicamente los votos válidos. Por ejemplo, si hay 100 votos y de ellos 10 son nulos y 10 son en blanco; se suman los votos nulos y los votos en blanco (20 votos) y se restan al total de votos (100 votos), dando como resultado 80 votos. Ahora los 80 votos serán el cien por ciento (100%) de los votos válidos y sobre esos 80 votos se decidirá el ganador.

No importa si quieres votar nulo o si ya estás claro por quién votar; lo importante es tener claro que finalmente es una decisión individual. Si todavía te encuentras indeciso, infórmate e investiga sobre las opciones que hay. Lo único que debes de tener presente es que ir a ejercer el voto – ya sea nulo o no- es una obligación ciudadana, y es importante hacerlo porque en Guatemala se ha luchado mucho para que tu lo puedas hacer. No lo pienses más… este 11 de septiembre ¡VOTA!

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