Las elecciones llegaron a su fin. Básicamente ya se sabe quiénes serán los nuevos funcionarios
públicos dentro de los siguientes cuatro años. Desde alcaldes, diputados, Parlacen, Presidente y
vicepresidente; Con un solo click en redes sociales y en internet podemos conocer sus nombres,
su historial y las propuestas que prometieron cumplir de ganar la elección.


Para los políticos, el camino para consolidarse en el poder seguirá su curso: el 14 de enero
asumirán sus cargos, sea cual sea. Además, si del presidente y Vicepresidente se trata, estos
tendrán que trabajar desde ya en la transición de gobierno. En pocas palabras, los resultados
electorales son solo el comienzo de un proceso largo de ejercicio político, en donde los intereses,
las pugnas por el poder y la negociación política estarán siempre presentes.


Sin embargo, a diferencia del político, el cual estará muy ocupado después del 14 a las 14, los
ciudadanos supuestamente ya no tienen mayor actividad que realizar después de las elecciones.
Dicha conducta indiferente y pasiva se encuentra muy arraigada en la sociedad, producto
principalmente de la ausencia de una cultura democrática y de un enfoque donde el ciudadano es
el centro de la conversación política y de la toma de decisiones.


Realmente, la ciudadanía tiene mucho que ver para que en los próximos cuatro años no exista un
retroceso en torno a bienestar, desarrollo humano y fortalecimiento institucional. Aquí presentaré
algunas actividades que tú y yo podemos llevar a cabo para no quedarnos dormidos, mientras
esperamos el próximo proceso electoral.


En primer lugar, informarnos e informar a otros. El adquirir conocimiento sobre la situación de
nuestro país y los hechos coyunturales es de vital importancia para el ejercicio de una ciudadanía
activa. La otra cara de la moneda es transmitir esa información. Con el proceso electoral que acaba
de culminar nos dimos cuenta que los bulos y la desinformación son el pan de cada día para
muchas personas que, por diferentes circunstancias, no tienen acceso a una información verídica y
fiel a los hechos. Por lo tanto, nuestra responsabilidad es ser emisores de esa información no solo
en redes sociales, sino también en nuestro círculo familiar, religioso, de amistad o laboral.


La segunda actividad que podemos realizar es la de pertenecer a organizaciones de sociedad civil,
voluntariados, colectivos o asociaciones de jóvenes. Dichos espacios regularmente se enfocan en
cuestiones como el medioambiente, ayuda humanitaria, activismo político, apoyo a la niñez y la
adolescencia o a personas migrantes, de tal forma que podamos “salir de nuestra burbuja” y ver
otras realidades de carácter social. Además, al pertenecer a estos grupos estas contribuyendo,
desde tu individualidad, a que otras personas mejoren sus condiciones de vida sin que el gobierno
sea intermediario.


La última cosa que puedes hacer es involucrarte, desde tu comunidad, en Cocodes o consejos de
vecinos. Puede que en un principio sea difícil, ya que quizás no conoces a las personas de tu

localidad. No obstante, regularmente es más fácil resolver las problemáticas a nivel comunitario,
ya que los costos son menores y la cantidad de actores políticos en pugna es menor. Asimismo, los
beneficios son mayores, puesto que si contribuyes a la resolución de un problema en tu
comunidad, el impacto hacia tu vida será de manera directa.


Se nos vienen cuatro años cargados de mucha agitación política y social. Un nuevo gobierno
asumirá y muchos actores políticos no están del todo conformes con el resultado electoral. En este
contexto, la participación e involucramiento ciudadano es la clave para construir democracia y, en
los casos en que amerite, ser oposición antes las autoridades electas. No nos quedemos de brazos
cruzados, al contrario, asumamos esa responsabilidad que tenemos por pertenecer a este país.

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