Cristian Ramírez / Corresponsal /

[box_dark]Caso 1: Hace unos días estuve apunto de perder mi celular.  Una amiga me invitó a un partido de fútbol.  Era el primer partido en el que la iba a ver jugar y por supuesto dije que sí. Iríamos al partido a las 5:30 de la tarde; sin embargo, a las 4:30 se me presentó un inconveniente y finalmente no pude acompañarla.  Ella entonces, fue con otros amigos.  Camino al partido fueron asaltados por dos motoristas. Cada uno se puso en un lado del carro y les pidieron sus celulares; en el momento ellos no pudieron hacer nada más que entregárselos aterrados.[/box_dark]

[box_light]Caso 2: El 15 de Febrero de 2012 se produjo un incendio en la cárcel de Comayagua, Honduras, en el cual se estima murieron 350 reos calcinados o asfixiados por el humo del incendio. Se informó que el incendio comenzó luego de un amotinamiento en el penal de Comayagua. Muchos de los internos que sufrieron quemaduras de tercer y cuarto grado fueron tratados en el Hospital Estatal Santa Teresa, mientras otros fueron trasladados al Hospital Nacional de Tegucigalpa. Este no es el único incidente de esta naturaleza en las cárceles de Honduras. Han habido al menos dos grandes incendios anteriores; uno en mayo del 2004 donde se registró la muerte de 107 presos en una celda del Penal de San Pedro Sula, y otro ocurrido el 5 de abril de 2003 donde se registró la muerte de 66 reclusos y 3 mujeres en la Granja Penal de El Porvenir.[/box_light]

¿Qué pasa con las personas que realizan este tipo de actos? ¿Por qué unos trabajan para tener algo que comer, qué vestir, un buen celular… y vienen otros a simplemente quitárnoslas? ¿Nos alegramos por todos estos reos que sufrireron durante sus últimos minutos de vida? ¿Acaso debemos permitir que las cosas sigan así? Las respuestas parecen obvias, de acuerdo a mis amigos. “Es de este tipo de gente de la que nos tenemos que deshacer…”

No está bien que mientras el gobierno no hace nada para darnos seguridad, nosotros nos quedemos de brazos cruzados. Muchos piensan que ojalá lo sucedido en la cárcel de Honduras pasara también en Guatemala ( al menos que se repitiera aquel incidente de Pavón del 2006…)  “Así no tenemos que mantener a ladrones y asesinos con nuestros impuestos, nos quitamos otro peso de encima. ¿Por qué yo tengo que estar manteniendo a estos delincuentes?” La idea detrás de estos pensamientos es que terminando con grandes números de delincuentes y asesinos como en las cárceles de Honduras, ayudamos a nuestra sociedad a descansar.

Otro punto de vista

15 de Febrero  2012

“El dato preliminar que tenemos es que habrían muerto calcinadas y por asfixia, pero no es posible por ahora confirmar una cifra”, informó el vocero del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Comayagua, sargento Josué García, según difundió EFE. “Hay muchos cuerpos apilados en el interior de los módulos que seguramente intentaban pero no pudieron escapar del fuego, son cosas que se pueden apreciar”, agregó.

“¿Dónde están las llaves de las celdas que no abrieron?, grita desesperada una mujer frente a una hilera de policías. Algunos sobrevivientes denunciaron que nadie abrió las celdas cuando llegaron las llamas, que las salidas estaban bloqueadas y que tuvieron que echar abajo las paredes para escapar. Muchas personas acusan a las autoridades penitenciarias de haber causado el incendio para hacer “limpieza social.” Muchos de los familiares de las víctimas en el incendio acusan a los guardias de seguridad de planificar y causar la muerte de los reos por medio de este incendio, pues mientras el incendio consumía gran parte de la prisión, muchos de los reos seguían encerrados y sin recibir ayuda alguna de los guardias. Esto guarda parecido al caso de la muerte de 7 reos en 2006 en la granja de Rehabilitación Pavón en Guatemala, muertes que fueron categorizadas como ejecuciones extrajudiciales, pues se encontró evidencia apoyada por testigos de que estos reos fueron torturados y ejecutados por las fuerzas de seguridad.

¿Es esta la limpieza social que nos conviene a todos?

¿Una forma fácil y rápida de ir limpiando a la sociedad? 

¿Cuánto tiempo puede durar esta limpieza social?

Seguramente serán meses, incluso días, pero en realidad se está cometiendo un delito mucho más fuerte contra la dignidad humana y contra la misma sociedad pues actos como este solo acrecientan de una manera más silenciosa la violencia y desvaloran mucho más la vida humana.

 

Razones detrás de un delincuente

¿Qué pensaríamos si el pensamiento detrás del delincuente fuera? 

“Aaahhh otro día sin encontrar chance, otra pelea con mi mujer y la plata ya no me alcanza ni para el pasaje, mis hijos no han comido todavía… ¿Qué hago?” 

Es probable que nos parezca muy poco probable e incluso irreal que en realidad actos delictivos se deriven de este tipo de situaciones y pensamientos; sin embargo, muchas veces esa puede ser la realidad. Tal vez estos sean los pensamientos de un delincuente en sus inicios, hasta volverse algo rutinario:

Aaahhh ya se me está acabando la comida y todavía me faltan cosas que comprar. Bueno, es hora de salir a la calle a ver que encuentro de bueno…”

Esta última frase es la que probablemente  refleje lo que el delincuente  piense luego de un tiempo de estar viviendo de lo que roba en la calle. En realidad hay muchísimas más personas en nuestra sociedad que simplemente sobreviven como pueden, pero para esto no necesitan matar o eliminar a cualquier persona solo por querer comer unos días más. Entonces, ¿Qué factores influyen estas realidades?

1.      Falta de educación: ¿Qué sucede cuando los jóvenes no reciben educación sexual, no importando el estrato social? Simple: embarazos no deseados o no planificados.  Niños que vienen al mundo a sufrir pobreza, maltrato físico y psicológico, desembocando en rechazo social, y después de ello, seguramente en  actos delictivos.  En Guatemala, menos del 50% de los jóvenes en edad de asistir a la educación media, lo está haciendo; y sólo un 3% asiste a la Universidad, de acuerdo a datos proporcionados por la Organización de Estados Iberoamericanos. 

2.     Falta de oportunidades: ¿Quién no ha escuchado sobre esto? Una mala estratificación social que afecta a toda la sociedad. ¿Y a mí esto en qué me afecta? Vivo en una colonia segura, tengo carro, casa, celular y estudio en la universidad.  Pero nos afecta más de lo que te imaginas. “Un joven que por su situación socioeconómica únicamente logra llegar a sexto primaria.  Su idioma materno no es el español pero decide migrar a la ciudad para buscar mejores oportunidades.  Se le dificulta conseguir empleo. Finalmente se le presenta una oportunidad de vender productos en el mercado negro, los cuales son robados a otros ciudadanos como tú y como yo.  ¿Quién en su situación no aceptaría el trabajo, al menos por unos meses?”

La violencia que todos vivimos es producto de la falta de oportunidades de este país.  De acuerdo a la Primera Encuesta Nacional de Juventud de Guatemala 2011, de los jóvenes entre 15 y 29 años, 55.4% ha tenido experiencia laboral, en contraste con un 43.2% que nunca ha estado en un puesto de trabajo.  Todos  vivimos en una sociedad de violencia, cuidándonos de no ser asaltados, con miedo en los semáforos, temiendo caminar de noche por las calles de la ciudad. Y aunque a nosotros nos afecta, personas con menos recursos son también afectadas, pues si bien los delincuentes provienen en su mayoría de barrios pobres y sin oportunidades, ellos afectan a todas las personas por igual.

3.     Falta de iniciativa: ¿De quiénes? Aunque la respuesta pueda sorprendernos, es de nosotros los jóvenes. Es cierto que es una labor del Estado garantizar el bienestar de todos sus habitantes, pero también la sociedad puede contribuir.  Siendo jóvenes tenemos mayor accesibilidad a nuevas herramientas (tecnología) que generaciones mayores y la oportunidad de mayor libertad que generaciones menores; tenemos los recursos, la accesibilidad y el tiempo para cambiar. ¿Cómo? ¿Regalando el clásico quetzal en el semáforo? ¡No! Ayudando a crear nuevos campos de trabajo, esforzándonos en lo que realizamos, involucrándonos en acciones políticas y de participación ciudadana, exigiendo cuentas a nuestros gobernantes, o realizando labores sociales encaminadas a la educación sexual y el fortalecimiento de valores humanos. No basta con regalar comida, dinero o dar un lugar donde vivir a la gente pobre para salir adelante ¡o de hacer una limpia social!; se trata de crear nuevas formas de trabajo y también formas de concientizar a las personas de lo importante que una nueva vida es y la responsabilidad social y personal que conlleva ésta.

En conclusión

La limpieza social no debe ser vista como una matanza en masa a los delincuentes; deberíamos cambiar este concepto y encaminarnos a limpiar la sociedad de la ignorancia y la falta de oportunidades que nos afecta.  Por ejemplo, el niño no deseado que nace y al que el Estado no le brinda las oportunidades para educarse. La familia que vive en pobreza extrema  y sigue incrementando el número de sus integrantes por falta de educación sexual. No basta con intentarlo una vez, puesto que es un problema social, debe ser resuelto por la sociedad. Decídete a formar parte del cambio en la sociedad, no seas solo el que regala el quetzal al del semáforo; involúcrate en la solución y exige a tus autoridades el cambio.

La limpieza social es una salida fácil a la realidad que todos vivimos de delincuencia y violencia pero no es la solución.  ¿Desde cuando las personas tenemos derecho a decidir quién vive y quién no? Apoyamos la limpieza social como si se tratara de sacar la basura de la sociedad y no nos damos cuenta en realidad de que estos de los que nos queremos deshacer son en realidad personas como nosotros. Sin embargo, también podría ser válido pensar: Si nosotros no tenemos derecho de decidir sobre la vida o muerte de alguien más, ¿Por qué ellos sí parecen tener este derecho al matar a una persona para quitarle su celular? ¿Por qué ellos pueden explotar un autobús lleno de personas que tal vez se dirigen a sus trabajos o sus casas, simplemente para poder cobrar “el impuesto” a los choferes? Es entonces cuando esta limpieza social aunque no parezca una solución ética, sí parece justicia al estilo “ojo por ojo”.

 

Fotografía modificada: http://www.taringa.net/posts/noticias/13342424/_Para-Cuando-Sin-City-2_-Che_-Ponganse-las-Pilas_.html

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