Shrek 2 y la aceptación condicional –
Juan Pablo Ovando Flores
Seguro que cuando “los gays” surgen en una conversación, has escuchado el típico “Yo los acepto, pero…”, seguido del comentario más funable posible. Lo curioso es que estas palabras suelen provenir de quienes se autodenominan “abiertas y respetuosas”. Pero, seamos sinceros, tal vez incluso has sido tú quien (por costumbre o por falta de conocimiento) ha utilizado ese “pero” para que quede claro que no sos una persona de basura, pero sí tenés límites cuando se trata de tu comodidad.
Ese “pero” no es respeto ni una aceptación a medias, es un discurso que se basa en el “te acepto, pero bajo las condiciones que YO te quiero poner”. Es una condicional que permite a la comunidad LGBTIQ existir siempre y cuando nuestro valor sea limitado a una utilidad o un entretenimiento.
Curiosamente, el internet (específicamente mi for you page de TikTok) ha encontrado la forma de explicar esto utilizando una de las obras cinematográficas más refinadas de la actualidad: Shrek 2. En la película, el personaje de Doris, “la hermanastra fea”, nunca causó polémica ni indignación entre los padres de familia, a pesar de ser (canónicamente) una mujer trans. Lo mismo pasa con el Lobo Feroz de “sexo dudoso” y cuyos modismos “afeminados” son tolerados sin cuestionamiento.
Y aunque, siendo justos, ninguno de los personajes en la masterpiece de Shrek 2 fue escrito para tomarse en serio, hay un vacío en esa aparente aceptación de Doris y el Lobo. Estos personajes son validados como inclusión “correcta” por un denominador en común: son alivios cómicos. No nos reímos del personaje, nos reímos de su identidad.
La sociedad permite su aparición en pantalla porque su existencia no desafía el orden ya establecido, sino que lo reafirma mediante el ridículo. Se les permite estar si, y solo si, sirven como distracciones en donde el chiste no es lo que dicen, sino quiénes y cómo lo dicen.
Y no, no estoy diciendo que esté mal reírse de estos personajes ni que haya que tomarse las cosas tan en serio todo el tiempo. Shrek 2 es una parodia de cuentos, no un tratado internacional sobre los derechos humanos. Simplemente es importante analizar por qué ciertas conductas humanas (a pesar de ser normales) incomodan socialmente o generan ese “asquito”, mientras hay otras que no son consideradas como una alteración a lo normativo.
La diversidad sexogenérica es aceptada cuando funciona como un entretenimiento, pero es rechazada cuando exige ser un sujeto con derechos que no vive bajo normas preestablecidas para existir. Al final del día, tus cuatro posgrados, tu devoción religiosa o tus supuestos valores como ser humano quedan obsoletos si tu respeto termina justo donde empieza la dignidad de quienes te rodean. Una “aceptación” condicionada es simplemente una forma de exclusión sin huevos, y un orgullo que solamente tolera lo que desconoce es simplemente un privilegio cargado de ignorancia.
