Candy 

Diego Gutiérrez/ Corresponsal/

Desde hace algunas semanas tablets, celulares y computadoras se han llenado de dulces.. la nueva moda es Candy Crush. Increíble, pero este adictivo juego se ha a venido colocar entre los favoritos de muchísima gente… sí, al fin dejaron atrás Farm Ville.

Básicamente el juego es una versión de Bejeweled en el que debes alinear 3 o más dulces y conseguir puntos. Para esto cuentas con una cantidad de tiempo establecida y un número de vidas que podrás recuperar cada cierto tiempo, pedir a otro amigo o incluso comprarla. La idea del juego es simple y lo simple lo hace tan adictivo.

Según la página http://rpp.com.pe :
Todo tendría sustento en el llamado Efecto Zeigarnik, según cuenta Tom Stafford, de la Universidad de Sheffield. ¿En qué consiste esta teoría? Pues tiene relación con la memoria a corto plazo y con las tareas inconclusas. De acuerdo a este efecto, cuando un jugador de Candy Crush Saga pasa un nivel, rápidamente lo olvida, pero cuando pierde tiene la necesidad de superarlo porque se le queda “clavado en la cabeza”. Allí se genera la adicción.”

Los creadores del juego han pensado muy bien la estrategia. Al colocarte la idea de que puedes volver a intentarlo en media hora, te genera la necesidad de intentarlo cada vez que puedas y así poder seguir adelante. Además, darte la oportunidad de obtener más vidas y movimientos por una cantidad de dinero genera una entrada segura para ellos. (Gasté $127 jugando Candy Crush la semana pasada.. )

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Al preguntarme por qué Candy Crush es un juego tan adictivo y pedirme mi opinión como psicóloga clínica, vienen a mi mente otros juegos de tareas similares que en su momento generaron adicción, como Diamond bejeweled, que sin embargo no tuvo el éxito como lo ha tenido Candy Crush.  Pensé: ¿es ese misterioso tiempo de 30 minutos que se debe esperar para obtener más vidas el que generan la adicción?  Podría decir que son varios factores:

– La necesidad cognitiva a encontrar patrones y ordenar el desorden. El juego constantemente espera que el jugador genere patrones de 3, 4, 5 o 6 dulces.
– La necesidad de completar lo incompleto. El juego espera que el jugador complete series de dulces.
– Al tener que esperar algunos minutos para continuar con el juego, este genera síntomas del síndrome de abstinencia (ansiedad, irritación) y en el momento en que el juego otorga más vidas, estos síntomas disminuyen y aparece el comportamiento compulsivo a jugar.
–  La competitividad a la que el juego invita. Al conectar el juego a Facebook, los otros pueden ver el avance personal y viceversa, por lo que aparece la necesidad innata de competir.
– El juego está diseñado para dar pequeñas dosis de satisfacción al superar cada nivel. Estas recompensas se obtienen no solo con el avance en el juego sino con las imágenes, los colores, la voz que felicita constantemente: “tasty”, “candy crush”, “sweet”.  Funciona como el conductismo, a cada comportamiento, una recompensa.
El juego es simple y nada corto, nos invita constantemente a jugarlo, se vende solo.  Me gusta pensar que además de lo mencionado con anterioridad, jugar Candy Crush nos ayuda en nuestra capacidad de resolver conflictos y encontrar soluciones, esto derivado de la presión y precisión con la que debemos encontrar los patrones necesarios para avanzar al próximo nivel.

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Incluso no ha faltado el video satírico de este juego.

Los memes
Y los trucos.

Después de ver a tantas personas jugando e invirtiendo su tiempo en este juego.. .¿Te animás a intentarlo?

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