En la época de antaño (como dirían los libros de historia) la idea de una felicidad amorosa consistía en admirar a la chica o chico de tus sueños, cuyas virtudes existían, sobre todo, en tu propia mente: guapa, dulce, noble, soñador, inteligente, generosa, y todas esas cosas que uno pueda imaginarse. En algún momento...