/Por: Rocío Calderón   Vi tus lágrimas acabar un suelo. Escuché cada una de tus historias y fingí no conocer tus memorias como en la que eres un águila en vuelo.   Extraño esa sonrisa tan distinta, tus manos entrelazando las mías. Ahora no, camino por las vías. ¿Recuerdas esa cita? Fue la quinta.   Pero nunca, fue fácil...