By Brújula
Posted: Updated:
0 Comments

75 años han pasado desde aquel 20 de octubre de 1944, en donde por primera vez en la historia de Guatemala, distintos sectores de la sociedad (estudiantes, militares, obreros, maestros, civiles) se unieron por un fin en común, dirigir a Guatemala por la vía del cambio.

Este hecho configuró el fin de un ciclo de dictaduras que habían azotado fuertemente a la nación y a la vez, constituyó el inicio de una nueva era prometedora que trajo consigo cambios profundos y modernos para la vida política-social del Estado de Guatemala. Se le denomina “Primavera Democrática” y fue la única vez que Guatemala saborea “libertad”. Este ciclo está compuesto por tres etapas: la revolución de 1944 en donde el Organismo Ejecutivo estuvo dirigido por una junta revolucionaria (el Mayor Francisco Javier Arana, el civil Jorge Toriello y el Capitán Jacobo Arbenz), el sexenio del Dr. Juan José Arévalo (1945-1951) y el Gobierno del Coronel Jacobo Árbenz Guzmán (1951-1954) el cual fue interrumpido por un ataque despiadado y cobarde.

Asimismo, cada uno de los gobiernos revolucionarios logró materializar distintas instituciones, cuerpos jurídicos, proyectos y obras. Entre ellos podemos resaltar: la división de poderes; la autonomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala –USAC–, de las municipalidades y del Organismo Judicial; el Código de Trabajo; una especie de educación avanzada para aquella época, sin precedente alguno en la historia de la nación; el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social –IGSS– y la redistribución de la riqueza por medio de la expropiación de las tierras en manos de los extranjeros.

¿Dónde está el legado de la revolución 1944 y los gobiernos sucesores?

La autonomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala –USAC– se vio amenazada por los ataques constantes de la actual administración de dicha casa de estudios; la calidad de educación planteada en esos años se ha perdido completamente; del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social –IGSS– solo queda la infraestructura ya que el servicio cada vez es peor; las grandes porciones de tierra han retornado a las manos de empresas extranjeras y nacionales, están siendo brutalmente explotadas por lo que el impacto es negativo para el medio ambiente, dejando estragos en el país.

¿Hacia dónde vamos? 

El tiempo ha pasado y pareciera que este periodo de nuestra historia es ignorado por buena parte de la población guatemalteca; me da la impresión que, en la labor docente dicho tema es ignorado o hasta cierto punto censurado por las autoridades educativas. Sin embargo, el legado que trajo este triunfo popular es evidente e innegable, en la actualidad sigue siendo parte esencial de la estructura social y estatal en la que sobrevive Guatemala.

Por otra parte, hoy más que nunca se observa la ausencia del Estado con la población lo cual está ocasionado daños significativos e irreversibles que se están agudizando conforme pasa el tiempo. No todo está perdido como parece, decir que hemos perdido significa declarar que el trabajo realizado por nuestros antepasados ha sido en vano, por lo que no podemos rendirnos y apoyar estos juicios; al contrario, debemos adoptar una postura de cambio puesto que tenemos una deuda histórica.

A pesar de que en los últimos años los rayos de luz han sido apagados por grupos que se niegan a extinguirse y permitir verdaderamente la participación social, sigue existiendo un pequeño rayo de luz que está tomando color y fuerza; es una nueva generación de jóvenes más consciente, preocupada por el bien común y la justicia social que anhela con todas las fuerzas una Guatemala nueva en donde quepamos todos y todas.

¡Que viva la revolución de octubre! ¡Que viva Guatemala!

About the Author
Related Posts

Los aires de Latinoamérica han sido invadidos por el gas pimienta y represión, en los cielos se...

Cuando pensamos en desnutrición lo primero que se nos viene a la cabeza es la falta de alimentos y...

  El alcoholismo deja a las personas con una autoestima muy baja, con una poca valoración de sí...

Leave a Reply