By Alanon
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Por Carlota

El primer día que llegué a Al-Anon, me sentí en el campo del enemigo, en mi opinión, yo no era en absoluto como esa gente. En primer lugar, no estaba ni había estado nunca casada con un alcohólico, ni tampoco crecí rodeado de alcohólicos, durante más de 55 años, no tuve motivos para sospechar que tenía parientes alcohólicos; pero después de la muerte de mi madre, mi padre se derrumbó y se “dio a la bebida.”

Mi padre bebía un vaso de vino de vez en cuando, sin efectos negativos aparentes.

No se veía obligado a beber un trago tras otro, ni demostraba tampoco un cambio en su comportamiento o personalidad.  El otro motivo de sentirme desubicada en la primera reunión de Al-Anon, es que aparte de mi papá, soy la alcohólica de la familia. Me he mantenido sobria por veinte años. Pero hace algunos años, me di cuenta que necesitaba algo además de AA para continuar sobria.

Tuve la suerte de encontrar exactamente lo que necesitaba en Al-Anon, me llevó un tiempo comprenderlo.

Al principio, cada vez que un miembro de Al-Anon se refería al alcohólico de su vida, pensaba que estaban hablando de mí.

Si no hubiera estado desgarrada de preocupación por papá, me habría ido para no volver. Pero no sabía a dónde dirigirme, pero mi madrina de AA me sugirió que probara Al-Anon.

Al final superé el sentimiento que era mi enemigo. Me recibieron con calidez y me trataron con respeto, se hizo evidente que mis propias actitudes causaban mi malestar.

Al llegar a Al-Anon, aprendí en realidad que mis pensamientos y actitudes eran la fuente principal de problemas con papá. Es sabido que el alcoholismo no se caracteriza por fomentar el pensamiento racional. La mera idea que quizás fuera incapaz de ayudarme a dejar la bebida me horrorizaba.

Si yo no la cuidaba, ¿quién lo haría? La respuesta me apareció al continuar con los Pasos. Sólo un Poder Superior a mí mismo, mayor que el alcoholismo, podría ser de ayuda.

Si era honesta conmigo misma, tenía que admitir que el temor y la culpa me dañaban -y no la ayudaban en nada a ella-. Mi madrina de Al-Anon me garantizó que era natural tener miedo de los efectos de una enfermedad alarmante y poderosa en un ser querido. Luego señaló que yo había permitido que el temor se apoderara de toda mi vida.

Al final aprendí que tenía opciones respecto a mis pensamientos y actitudes, y esas opciones determinaban en gran medida la calidad de vida que llevaría. Mi madrina dijo que, si bien yo era proclive a sentir temor o culpa de vez en cuando, no debía pasar el día entero analizando minuciosamente y repitiendo todos los motivos posibles de dichos sentimientos. Recalcó que era más importante reconocer mis sentimientos que negarlos, pero luego tocaba tomar una decisión sobre cómo deseaba consumir mi energía. Así, al adoptar decisiones sobre mis pensamientos, adopto decisiones sobre mis actitudes. Y cuando mis actitudes son positivas, el mundo parece más radiante, aunque no cambie la situación.

Aprendí todo esto en Al-Anon, pero todavía me resulta difícil ponerlo en práctica en mi vida. Estaba tan obsesionada con la enfermedad de mi papá, que no recordaba que tenía opciones, hasta que casi enloquecí de preocupación.

Mi madrina me aseguró que mi Poder Superior me ayudaría a recordar, si le pedía asistencia. Mientras tanto, mi madrina me ayudaba a tomar consciencia de lo que podía hacer cuando el temor y la culpa irrumpían en mi cabeza. Cuando estos pensamientos aparecieron por primera vez e intentaron seducirme, comprendí que la mejor manera de mantener la cordura es evitar esa primera tentación.

Aunque tuve una serie de retrocesos, mis pensamientos obsesivos disminuyeron y comencé a recuperar la cordura.

Finalmente me di cuenta que no era responsable del alcoholismo de mi papá o de sus consecuencias. Era responsable de mí, tratarme con cariño  y considerar mi propio bienestar como máxima prioridad. También era responsable de comportarme de manera tal que brindara apoyo y amor a mi mamá, pese a su enfermedad.

Descubrí que mucho de lo que ocurría a mi alrededor estaba fuera de mi control. Por eso, con el tiempo, dejé de dedicar mi tiempo a intentar controlarlo todo. Hoy, Al-Anon es fundamental para mi bienestar. Recibo ahora el abrazo afectuoso de esta hermandad, donde me tratan como a una igual; y he sanado. Estoy eternamente agradecida.

About the Author

Somos una hermandad formada por parientes y amigos de alcohólicos, que sentimos que nuestras vidas han sido afectadas por la forma de beber del o de los alcohólicos, que comparten experiencia, fortaleza y esperanza.
En Al-Anon perseguimos un único propósito ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos.
Información a los teléfonos: 22347503 y 22347504 ó alanondeguatemal@gmail.com/ GRUPOS DE FAMILIA AL-ANON GUATEMALA/ www.alanondeguatemala.org

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