By Manuel Pocasangre
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Era un jueves, todo marchaba de una manera normal, después de una semana un poco complicada por la movilidad. Pedro estaba ya cansado; deseando que fuera viernes, para poder descansar un poco de toda la rutina. En estos días, Pedro había estado bajo mucha presión en su trabajo; no entendían que él tenía problemas para movilizarse, por las restricciones del gobierno.

Hace cinco meses, Pedro terminó con su novia, después de llevar cuatro años juntos; él veía esto como algo imposible, pero lo fue asimilando poco a poco. El mes pasado decidió llamarla, para ver cómo se encontraba y si podía apoyarla en algo, la ilusión que él tenía era volver con ella, no podía hacerlo de una manera notable; debía hacerlo discretamente. Para sorpresa de él, ella ya estaba saliendo con otra persona; pensando que era un juego, no imaginó que ese momento llegaría.

Para su sorpresa, lo llamó el nuevo pretendiente de su ex-novia amenazándolo, “que si seguía hablando con ella, se las vería con él y que no era un juego”. Pedro quedó sorprendido luego de este llamado, fue algo que él no esperaba que sucediera. Decidió bloquear el número de teléfono, del que lo habían llamado, para evitar problemas; pensó que sólo sería un mal entendido y que todo terminaría ahí. Pasaron los días y Pedro se dio cuenta que al salir de su trabajo, lo estaban siguiendo, veía que carros llegaban a estacionarse  afuera de su casa y esto no era normal; el barrio donde él vive se caracteriza por ser tranquilo. Se asustó mucho y decidió contarle a su amigo Miguel, a lo que éste le respondió: “que no fuera paranóico; que se relajara porque esto lo llevaría a realizar acciones, que no eran para nada buenas”.

Todo el ambiente de Pedro era tenso, no estaba acostumbrado a vivir algo así. Comenzó nuevamente a recibir llamadas y mensajes intimidantes, no sabía qué hacer. Un día cansado de lo que estaba viviendo, decidió responder  y caer en el juego; estaba muy enojado que le hubieran robado su paz  y su tranquilidad. Llamó a su ex-novia para pedirle que se calmara todo, porque en ningún momento, él estaba buscando problemas, a lo que ella respondió: “que todo se lo había buscado él mismo, por estar llamándola nuevamente”. Esto dejó a Pedro asombrado, porque nunca la había visto actuar así; él sabía que la situación que estaba pasando, no era un juego.

Por la tarde del jueves, cuando eran las 17:50 horas, recibió una llamada; en la cual le decían: “Mañana cuando salgas a tu trabajo, vas a saber que esto no es un juego y te vas a morir…”, ésta llamada fue grabada, por una aplicación que Pedro había descargado a su celular.

Llamó a su mejor amigo, quien le dijo: “…mejor colocá una denuncia por amenazas y pedí una medida de seguridad, para que no se puedan acercar a vos… pero la verdad, lo tenés que hacer inmediatamente”. Al ver Pedro su reloj,  se dio cuenta que ya no podía salir, por estar vigente el toque de queda. No sabía qué hacer, ante dicha situación; si no hacía la denuncia, corría un gran riesgo y si salía, podía ser conducido por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC).

Decidió salir a la calle y pedirle a una patrulla de la PNC, que lo llevara al Ministerio Público, ubicado en: 15 avenida 15-16 zona 1, Barrio Gerona del Departamento de Guatemala; la unidad de atención permanente, atiende las 24 horas del día.

Al llegar, tomaron su denuncia, que era una narrativa de los hechos que habían estado sucediendo, en la misma acción, solicitó medidas de seguridad, para que no pudieran acercarse nuevamente éstas personas a él. Si esto llega a suceder, él puede llamar a la PNC y gozar de protección por la ley.

Pedro no sabía que el artículo 297 del Código Penal, regula:

Denuncia. Cualquier persona deberá comunicar, por escrito u oralmente, a la policía, al Ministerio Público o a un tribunal, el conocimiento que tuviere acerca de la comisión de un delito de acción pública. El denunciante deberá ser identificado. Igualmente, se procederá a recibir la instancia, denuncia o autorización en los casos de los delitos que así lo requieran”.

Para mayor sorpresa de Pedro, las acciones que se estaban cometiendo eran un delito; motivo por el cual, el Ministerio Público inició una investigación en contra de su ex-novia y su actual pareja, por el delito de AMENAZAS, el mismo se encuentra regulado en el artículo 215 del Código Penal:

AMENAZAS. Quien amenazare a otro con causar el mismo o a sus parientes, dentro de los grados de ley, en su persona, honra o propiedad, un mal que constituya o no delito, será sancionado con prisión de seis meses a tres años”.

Cuando necesites colocar una denuncia y esté vigente el toque de queda, puedes solicitarle a una patrulla de la PNC, que te lleve hacia el lugar que tú necesitas. Recuerda que no te pueden negar el apoyo, porque ellos están para servir a la población.

About the Author

Estudiante de Derecho de la Universidad Rafael Landivar, futuro abogado y notario. Apasionado por Dios.

"Todo lo puedo en cristo que me fortalece". F.L.P 4:19

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