Por: Enrique Búcaro

Guatemala, el país de la eterna primavera. Sin lugar a duda, uno de los lugares más hermosos de todo el mundo, rico en cultura y con un patrimonio inigualable, pero más importante, está llena de personas con pasión y liderazgo, motivados por ver una Guatemala nueva, distinta.

La impunidad y corrupción, provenientes del interior del país, han sido una piedra en el zapato durante ya, varias décadas. Esta misma, procedente de las élites políticas y económicas, ha generado un flagelo a nivel nacional, dividiendo a la población e instituciones en debates ideológicos. Por consiguiente, se ha desencadenado un régimen democrático pobre y blando en el que, podemos encontrar una falta de justicia, equidad, reconocimiento de diversidad cultural, respeto a los derechos humanos, en pocas palabras, garantías constitucionales. Es una pena mencionar lo anterior, sabiendo el gran potencial de Guatemala y su gente.

Ahora bien, planteo las siguiente pregunta:

¿Es la corrupción en Guatemala, fundamento para tener miedo o, ya sea bien, ser esa gota que finalmente derrame el vaso y nos instigue a ser agentes de cambio?

¿Buscar una nueva Guatemala? Claro, se puede tener motivos para tener miedo. ¿Quién no lo tiene? Especialmente ante las élites del país, quienes cada día se levantan con el deseo de incrementar su poder e imponer su régimen de corrupción, con el propósito de minimizar las posibilidades de un cambio o ya sea bien, minimizarla autoridad que corresponde a cada uno de nosotros, el poder ciudadano.

Podemos limpiarnos las manos y adjudicar la culpa de todo lo que ocurre en el país a nuestros gobernantes, pero el cambio debe empezar desde nosotros, los ciudadanos guatemaltecos. Obviamente, sin quitarle responsabilidada aquellos que nos han guiado a este hoyo que pareciera no tenerfin, repleto de desdicha y sufrimiento.

Viejos y nuevos acontecimientos, como el mal manejo de recursos públicos, la elección de cortes de forma poco transparente, el incremento de pobreza y desempleo, y un mal manejo de la crisis sanitaria por el COVID-19, siendo esta última una muestra que el gobierno es nada más que una fachada, con graves problemas sistemáticos en el interior; debería ser motivación suficiente para incentivar un cambio en los guatemaltecos.

Esta batalla es de cada uno de nosotros. Puede parecer que muchos de los daños ocasionados, al pasar de los años sean irreparables,pero aún no lo son, estamos a tiempo. Como ciudadanos, formamos parte fundamental en la promoción de un cambio para Guatemala.

El proceso de deconstrucción y construcción para una nueva realidad no será fácil, pero es posible.

¡Esta debería ser nuestra motivación! Preparar el camino, dejar los cimientos listos para que futuras generaciones, nuestras hijas e hijos disfruten de un mundo mejor, una Guatemala mejor. Está dentro de nuestra misión educarnos y educar a aquellos que no pueden, porque el cambio es posible y cada uno de nosotros puede formar parte de él.

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado, un esfuerzo total es una victoria completa”, Mahatma Gandhi.

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