green leaf on purple textile

Por Luis Torres el Presidente de la Fundación FUDESOL

“La resiliencia ante el cambio climático en las comunidades agricultoras”

El cambio climático se ha convertido en una realidad ineludible en todo el mundo, y sus efectos se sienten con mayor fuerza en las regiones más vulnerables, como Guatemala. En un país donde gran parte de la población depende de la agricultura para su subsistencia, la resiliencia ante estos cambios se ha vuelto esencial para garantizar la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades rurales.

Las comunidades agricultoras guatemaltecas enfrentan desafíos cada vez más graves debido al cambio climático. Sequías prolongadas, inundaciones repentinas y el aumento de las temperaturas están afectando negativamente los cultivos y los recursos naturales en estas áreas. Sin embargo, lo que es verdaderamente notable es la forma en que estas comunidades están respondiendo con resiliencia y determinación.

En FUDESOL adoptamos un modelo de desarrollo endógeno que busca empoderar a las comunidades desde adentro. Un ejemplo claro de esto es nuestro proyecto FUDS, que ha logrado transformar zonas del oriente del país en un bastión de resistencia frente al cambio climático. Aquí, se han implementado proyectos de recuperación de suelos y se ha establecido un abastecimiento de oxígeno mediante una barrera forestal. Estas barreras no solo ayudan a purificar el aire, sino que también funcionan como una barrera natural contra las plagas y, a su vez, facilitan la creación de huertos sustentables.

Ahora bien a este modelo se le suma la salud mental y el bienestar diario de estas comunidades. El cambio climático, sumado a la inestabilidad económica, puede desencadenar episodios de estrés y ansiedad. Es esencial proporcionar herramientas y recursos que permitan manejar estos desafíos, promoviendo la salud mental y fortaleciendo la resiliencia. Cerrar la brecha de ingreso es una tarea esencial.

Es vital que los gobiernos comprendan su funcionamiento dentro del modelo de desarrollo en las comunidades guatemaltecas. El apoyo comunitario a través de los gobiernos y municipalidades acentúa la importancia del liderazgo local y la efectividad de la articulación que se logre con él. Además, es indispensable explorar nuevos modelos de negocios que amplíen la oferta de mano de obra y generen oportunidades diversas para los habitantes.

Las cifras hablan por sí solas. Cada año, miles de hectáreas de suelo fértil se degradan, decenas de comunidades ven amenazada su fuente de sustento, y la inestabilidad climática cobra un precio tanto económico como humano. Es un llamado a la acción, no solo por solidaridad, sino por una visión compartida de un futuro sostenible. Estos proyectos en Guatemala están demostrando que, incluso ante la adversidad, la resiliencia es posible cuando las comunidades, organizaciones, gobierno y comunidad internacional trabajan juntas para proteger su futuro y el de las generaciones venideras. La esperanza radica en la unión, en el liderazgo informado y en la capacidad de reinventarse frente a los desafíos.

Compartir