By Jesus Toledo
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Con el año nuevo, se asoman los retos, metas y objetivos que cada persona se traza para lograr a lo largo de doce nuevos y frescos meses; 365 días para lograr cada propósito que durante un par de horas todos nos impusimos, muchas veces unas pocas horas antes de la media noche del 31 de diciembre. Probablemente, uno de los propósitos más repetidos entre las personas, es la de adquirir hábitos saludables: hacer ejercicio, hacer dieta, comer saludable, dejar la comida chatarra, bajar de peso o asistir al gimnasio.

Me comuniqué con mi amiga Paola Linares, una Nutricionista increíble; Pao ha innovado en su servicio de nutrición, al punto de desarrollar un método denominado Coaching Nutricional, dicha metodología se basa en herramientas de empoderamiento y de mantener motivado al paciente, interesado en mejorar sus hábitos alimenticios.

La primera pregunta que le realicé fue:

¿Qué significa tener hábitos alimenticios sanos?

A lo que me dio una respuesta inesperada: “Debemos cambiar el chip de lo que significa adquirir hábitos alimenticios sanos, no debemos preguntarnos el ¿por qué?, quiero adquirir hábitos de alimentación sana, deberíamos preguntarnos ¿para qué?, me va a servir en mi día a día adquirir disciplina en comer mejor, nutrirme más e ingerir alimentos saludables”. Pao me hacía referencia en cómo influye el saber para qué me sirven los hábitos alimenticios sanos, en diferentes escenarios de mi vida, por ejemplo: en mi ámbito laboral, emocional, social e incluso espiritual.

Guatemala es una nación que no sabe alimentarse; por un lado se tienen a las personas del interior, donde los índices de desnutrición crónica (principalmente en niños) hacen referencia al poco acceso de alimentos sanos y a la falta de recursos de las personas. Sin embargo, al ver la otra cara de la moneda; las personas con recursos, a pesar de contar con acceso y recursos para adquirir alimentos de alta calidad, la falta de tiempo ha creado una cultura de comida rápida en exceso. En este contexto, los niños siguen siendo el sector social más afectado; la obesidad, la diabetes, enfermedades cardiacas y respiratorias, son las principales consecuencias de tener hábitos alimenticios muy deplorables.

Con Pao llegamos a la conclusión: vivimos en una nación que ve los servicios profesionales en la nutrición como un lujo, incluso poco necesario.

Muchos jóvenes, adolescentes y adultos, creen que haciendo ejercicio pueden comer e ingerir lo que quieran, sin prestar atención a sus hábitos. Lamentablemente, la Pandemia ha creado una sociedad más sedentaria y que ha tenido que encerrarse debido al virus. Es por ello, que la importancia de asesorarse por un profesional en la nutrición, se ha vuelto muy importante para adquirir hábitos sanos.

“No importa si quieres empezar en enero, febrero, marzo o incluso si te urge, te puedes anticipar y comenzar desde diciembre y noviembre; la clave es la disciplina y saber para qué quieres adquirir hábitos alimenticios saludables”. Pao me cuenta la importancia de ser creativos ante la Pandemia, su clínica llamada PLAN, se encuentra en el Edificio Médico Sixtino II. La crisis del COVID para ella representó una venta de oportunidad, ya que ha diversificado sus servicios, incluso asesorando a personas en el extranjero a través de plataformas como Zoom. “En países como España y Estados Unidos, la nutrición es una asesoría bastante cara, por lo tanto, optan por obtener los servicios de un profesional extranjero”.

Pao también me cuenta de la importancia de tener buenos hábitos alimenticios, como medida preventiva ante el virus del COVID 19. “Muchos de mis clientes son pre COVID, con COVID y post COVID, debido a las secuelas que el virus causa en muchos pacientes”. Ese es otro punto que no le favorece a Guatemala, ya que la sociedad guatemalteca no le apuesta a la salud preventiva; todo el sistema salubre de Guatemala es reactivo ante un virus, epidemia o enfermedad. Los servicios de psiquiatría, psicología y nutrición son vistos de forma añadida, en lugar de verlos como parte de una cultura preventiva.

Pao me dio tres consejos prácticos, para las personas que se ven interesadas en adquirir hábitos saludables y les llame la atención adquirir los servicios de un profesional de la nutrición:

“1. Lo primero que les diría es lo que te había indicado, identificar el ¿para qué?;

2. El segundo Tip que les daría es no buscar soluciones mágicas, esas soluciones no existen, no crean en los ‘Té Chupa Panza’, las pastillas y todo ese marketing;

3. Finalmente, deben trabajar en la salud emocional, si bien vamos a buscar una mejora o reducción de peso, debemos aprender a querernos tal y como somos, amar nuestro cuerpo y nuestras ‘lonjitas’, es primordial para iniciar un proceso de mejora y adquirir hábitos saludables”.

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