By Brújula
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– Doctor, la juventud se está  muriendo.  Se nos muere de a poquitos, pareciera que cada vez se debilita más.  Desfallece y a nadie parece afectarle más allá del impacto de la noticia; la vida continúa, los hechos aislados suceden, la indiferencia impera.

La juventud guatemalteca muere en las calles de nuestro país, adentro de sus hogares y en lugares lejanos, en visitas y trabajos de campo. El jueves 03 de abril de 2014 desconocidos asesinan y hieren de gravedad a Karla Daniela y Nancy Paola Oscal Pérez respectivamente, ambas estudiantes del Instituto Normal para Señoritas Centroamérica -INCA-, a inmediaciones de su centro educativo.  Las  investigaciones sobre el hecho continúan.

Tres días antes del atracado contra las estudiantes del sector medio, el 31 de marzo, familiares y amigos de Nahomy Lara Orellana, Ángel Rodolfo De León Palacios y Juan Carlos Velásquez Marroquín, solicitaban públicamente que después de dos años, la investigación realizada por parte del gobierno para esclarecer la muerte de los tres jóvenes, continúe y se fortalezca.  Nahomy, Ángel y Juan Carlos eran estudiantes de la Universidad del Valle de Guatemala, quienes fallecieron el 31 de marzo de 2012 mientras realizaban un viaje de trabajo de campo en El Estor, Izabal.  Las razones aún se desconocen, la investigación continúa.  Y con nueve años de diferencia, en 2005, la muerte de Claudina Velásquez continúa hoy tan vigente como las otras.

En Guatemala, durante el 2013 de acuerdo a informes de la PNC[1] e INACIF[2] se registraron 5,259 muertes violentas. De dichas muertes, más del 50% fueron perpetradas hacia jóvenes.  Las historias de Karla Daniela, Nancy Paola, y probablemente las de Nahomy, Ángel, Juan Carlos y Claudina dan cuenta de ello.  La juventud se nos está muriendo, doctor.

Y pareciera que estas noticias no tienen mucho que ver con los procesos políticos de nuestro país, como la elección a Fiscal General que se está dando en estas semanas a través de la comisión de postulación para el efecto.  Sin embargo, este proceso posee muchos más elementos en común con la muerte de los jóvenes de lo que imaginamos.  El Ministerio Público es quien vela por el estricto cumplimiento de las leyes y dirige la investigación de los delitos de acción pública. Por ello, conocer y seguir de cerca el proceso de quien será nuestro próximo/a Fiscal General es importante si deseamos continuar exigiendo, con lo importante que esto es, el esclarecimiento de los hechos violentos que rodean a nuestra población.

Los jóvenes están débiles, doctor, parecen desfallecer. Y el doctor después de unos minutos de silencio, respondió: no es cierto, la juventud no es débil y no está muriendo.  Por cada joven que muere por razones y causas injustas, existen cientos más que pueden exigir y actuar por la justicia de dichas vidas. Por cada joven debilitado, existen miles más con el potencial de cambiar el mundo y su entorno desigual.  Por cada adulto corrompido por el sistema, existen millones de jóvenes que pueden hacer la diferencia y exigir funcionarios honestos y probos al frente de las instituciones.
Lo que me quita el sueño cada noche -nos confesó el doctor- es la respuesta ante la pregunta: ¿Qué elemento químico hace falta en el organismo de muchos jóvenes para activar esas ganas por dar un paso al frente y actuar?
Nadie conoce estrictamente la respuesta ante esta pregunta; sin embargo, en ese momento la paciencia sonrió y le guiñó el ojo a la esperanza.

 


[1] Policía Nacional Civil

[2] Instituto Nacional de Ciencias Forenses

 

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