By Brújula
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Manuel Pérez/ Opinión/

Muchas personas hacemos el esfuerzo por ingresar a la universidad porque queremos seguir estudiando para llegar más lejos y tener un futuro mejor, aportar al país y hacer una sociedad más unida. El fondo de becas de la Universidad Rafael Landívar hace su aporte, ayudando a muchas personas que no podemos pagar completamente la universidad. Este nos beneficia para salir adelante como lo hemos soñado, pero esto también requiere un gran compromiso de parte de nosotros.

Durante el período que se otorga la beca, la universidad pide al estudiante que haga las llamadas “horas comunitarias”, las cuales el estudiante debe cumplir de acuerdo al porcentaje de beca que tenga asignado. Estas horas comunitarias pueden ser llevadas a cabo en los distintos departamentos que requieran ayuda de estudiantes, ya sea en las actividades internas y/o externas de la universidad.

Mi experiencia como becado de la universidad me ha llevado a conocer muchas personas, esto no es algo que viven todas las personas, ya que la mayoría hacen las horas de servicio como cualquier otra cosa, y no con entusiasmo de servir. En mi caso las horas comunitarias las realizo con mucho placer, porque me gusta servir.

Al servir, se forma y se aprende a tener responsabilidades que más adelante ya teniendo un trabajo formal se deberá desempeñar.

Le he preguntado a muchos becados de la universidad (conozco algunos): -¿Qué sentís haciendo las horas comunitarias? Y me responden “es algo que tengo que hacer por la beca, porque para mí no es algo que me ayude”, en cambio otros me comentan “las horas comunitarias me ayudaron a formarme integralmente y a aprender mis responsabilidades, además me gusta servir y es algo satisfactorio que siento”.

Con esto podemos darnos cuenta que las personas que nacemos para servir, nos sentimos a gusto haciendo el trabajo que se nos ponga, no importa lo que haya que hacer en las actividades, siempre es un placer poder apoyar; aunque déjenme decirles hay personas que no agradecen lo que uno hace, porque piensan que uno tal vez por hacer este servicio les va a cobrar o pedir algo a cambio.

Pero no es así, la satisfacción de servir, deja claro que uno se siente bien haciéndolo y no es necesario que a uno le paguen para hacer las cosas, si no que te digan “Gracias por el apoyo”.

Como les comentaba anteriormente, la satisfacción que queda en uno es maravillosa, ya que el conocer tanta gente y que te den las gracias por lo que haces, no tiene palabras. Si conocen becados y han hecho cosas que apoyan a la universidad, denle las gracias sin importar lo poco o lo mucho que hacen, porque lo que importa es la ayuda y la fraternidad que exista en el ambiente del becado.

Imagen: RSA

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