By Brújula
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José Rodolfo Trinidad / Corresponsal/

Fotografía: José Rodolfo Trinidad

Como en la película de Clint Eastwood, quiero dar a conocer mi experiencia y travesía como usuario por el transporte público de nuestra ciudad a través de las categorías del bueno, el malo y el feo.

En la ciudad de Guatemala existen varias opciones de transporte público a las cuales el usuario puede – o debe- utilizar para poder llegar a su destino.

Durante seis meses de este año tuve la necesidad de utilizar el servicio en una experiencia no necesariamente agradable. Utilicé muchas de las opciones existentes como el transmetro, transurbano, transporte extraurbano y la desagradable camioneta roja. Sin embargo, descubrí que con el exceso de demanda diaria y la poca respuesta del gobierno y la municipalidad para garantizar un medio de transporte seguro, efectivo y justo, las personas se ven obligadas a desplazarse  utilizando otros “servicios de transporte” como busitos, tuc tuc, taxis comunes, etcétera.  Esta otra categoría de transporte muchas veces suele ser más rápida y segura, pero con un costo más elevado.

Aquí mi clasificación:

El bueno

Estaciones iluminadas y ordenadas, asientos especiales para personas con sillas de ruedas, asientos para mujeres embarazadas o personas de la tercera edad y estaciones con escritura braile colocan al Transmetro en esta película como el bueno. Sistema que no satisface las necesidades de traslado de las personas de forma óptima ya que debes hacer larguísimas colas para poder subirte  durante las horas pico o la cantidad excedida de personas dentro de cada bus pero que a mi criterio es la mejor opción hoy en día en la ciudad de Guatemala.

El malo 

En los últimos días un monitoreo de prensa no planificado ha publicado muchas críticas a este servicio y sobre todo quejas de  irregularidad de los gastos. ¿Alguna pista de qué hablamos?  Con una inversión de Q190 millones de quetzales en la implementación del mismo llega como el malo de esta película el Transurbano.

Recuerdo ya hace un tiempo cuando vi en los medios el proyecto como un sistema moderno de transporte seguro y eficiente. Si bien ha dado grandes beneficios en el tema de seguridad, el sistema sigue siento ineficiente, la cantidad de pasajeros por bus es mucho más reducida que la del transmetro, las colas para abordarlo han tomado una estructura más ordenada pero con infraestructura inadecuada para protección del usuario; y si como si no bastara, sin ninguna reacción por parte del usuario, le han subido el precio al pasaje que en teoría desde hace 16 años sigue siendo de Q1.00, alza silenciosa que afecta la economía del guatemalteco.

El feo

Si ya hablamos del bueno y el malo, nos toca mencionar por último al feo, con características muy negativas que afectan el traslado, economía y seguridad de los guatemaltecos día con día. En esta categoría decidí incluir al resto de opciones como son las deterioradas camionetas, los concurridos busitos que al final no sé si serán legales, lo que llamamos taxis comunes, etcétera.

Todas estas son las opciones más desastrosas que puede utilizar el pueblo guatemalteco con acciones injustas como el alza indiscreta del precio hasta diez quetzales dependiendo la hora que viajés, la elegante habla de los ayudantes de camioneta, el irrespeto por la vida de los usuarios o el volumen a altos decibeles. Día con día muchos guatemaltecos arriesgan su vida utilizando el servicio y las autoridades correspondientes pareciera no preocuparles la situación.

Esta es nuestra realidad.  Miles de guatemaltecos se ven desplazados día con día a gastar hasta Q50.00 en pasajes y la indiferencia de las personas encargadas lo sigue permitiendo.  Habrá que esperar y exigir que existan más opciones buenas, y menos malas y feas.

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