By José Andrés Franco
Posted: Updated:
0 Comments

A tiempos desesperados, medidas desesperadas. ¿Así es más o menos el dicho, no? El problema de tomar medidas desesperadas es que la mayoría de veces pasamos encima de las reglas y formas correctas de hacer las cosas, para lograr el objetivo. En una democracia las reglas, sus procedimientos y el tiempo que puedan llevarse, importan. Están allí para que el poder no sea absoluto, para que pueda tener limitaciones y regularse cuando sea necesario.

La decisión del Gobierno de Guatemala para expulsar a la CICIG, dando por terminado el acuerdo de forma unilateral, es un claro ejemplo de la falta de respeto a los procedimientos y reglas establecidas, para solucionar su desesperación.

En septiembre del 2018, el Gobierno de Guatemala anunció que no renovaría el mandato de la CICIG. Por lo tanto, el trabajo de la comisión terminaría en septiembre de 2019. La decisión se justificó con argumentos ambiguos, pero utilizando los medios que se establecieron en el acuerdo.

Por lo tanto, la decisión de la Corte de Constitucionalidad de otorgar el amparo para detener la decisión del Gobierno, está basada en el argumento de que el Gobierno ya había determinado no renovar el mandato y respetar el tiempo que le quedaba a la comisión en el país.

Si ya había una fecha de caducidad de la CICIG, que se realizó siguiendo las reglas y procedimientos pactados, ¿por qué se decidió cambiar el curso de lo establecido?

Claramente existe una urgencia para deshacerse de la comisión. Una urgencia que no respeta procedimientos ni la ley misma. Se buscó utilizar medios que no están apegados al derecho internacional, desobedeciendo a la Corte de Constitucionalidad, para acelerar el proceso.

Una urgencia que es compartida y apoyada por sectores políticamente relevantes en el país, como el sector privado.

No es necesario un conocimiento profundo del derecho para reconocer la gravedad de la decisión del Gobierno de Guatemala. Sin embargo, un sector importante del país decidió ignorar la legalidad: CACIF apoyo la decisión de las autoridades, argumentando (de forma claramente descarada), que fue tomada respetando la Constitución.

Parece ser que el CACIF no perdonó el día en el que ocho empresarios tuvieron que pedir perdón en frente de los medios de comunicación, al estar relacionados con el caso de financiamiento electoral ilícito al partido FCN-Nación.

Más preocupante que las acciones tomadas por el Gobierno y otros sectores por sacar a la comisión, son las razones que los motivaron a realizarlas.

La preocupación más directa que existe en este momento es el desarrollo del proceso electoral 2019.

Una de las constantes acusaciones que se plantearon sobre la CICIG era la de su colaboración en la fiscalización del proceso electoral. Se alegaba que el apoyo técnico que brindaría, llegaría a ser un “fraude electoral” (por muy ridículo que eso suene). Por lo tanto, existía un interés remarcado de que la CICIG no pudiera operar o que estuviera lo suficientemente debilitada para el proceso electoral.

¿Por qué? Bueno, por un lado podría presentarse el miedo por parte de varios partidos políticos aliados al Gobierno, de que acciones mas profundas de la CICIG llevaría a su cancelación. Por lo tanto, las constantes amenazas y acciones ilegales llevadas acabo por las autoridades, buscarían retrasar las investigaciones o detenerlas hasta que comenzara el proceso electoral.

El panorama para los próximos meses no se ve favorable para la CICIG y para la institucionalidad del país.

El personal de la CICIG se vio obligado a salir del país, a manera de seguridad. El Ejecutivo sigue en desobediencia a las resoluciones y amparos de la CC y se plantearon antejuicios para los magistrados de la CC a manera de amenaza.

Entendamos una cosa: la institucionalidad no reconoce ideologías ni posiciones opuestas. Por lo tanto, el respeto a sus procedimientos, reglas y limites nos brindan a todos los principios de nuestra libertad. El gobierno que decide no respetarlos, está a pocos pasos de ser autoritarios, y sentirse en la libertad de no respetar las garantías y derechos de nadie.

Hoy puede no afectarte, pero a medida que los límites y el respeto se acaba, estás perdiendo poco a poco tu libertad.

About the Author

Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad Rafael Landivar, me considero inesperadamente diferente y no me gustan las limitaciones que evitan expresarnos. Me gusta vivir para aprender y aprender para vivir.

Related Posts

En los últimos días he reflexionado acerca de lo aleccionador que ha sido este año. A decir verdad...

“Ningún proyecto de iglesia, social o político puede construirse al margen de los jóvenes”...

Estamos a menos de dos meses para que Jimmy Morales deje la presidencia y se termine la Legislatura...

Leave a Reply