By Eddy Chavez
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En la actualidad, Guatemala así como muchos otros países del mundo, se enfrentan a una gran externalidad, para la cual muchos no estaban preparados. A pesar que Guatemala es una de las economías de mayor crecimiento y estabilidad a nivel centroamericano, la pandemia la ha afectado de manera significativa, debido a que es un país que depende de la situación económica de otros países.  

 

Dado el efecto que produce la pandemia en la salud de las personas y grado de contagio, las naciones de todo el mundo han tomado medidas para evitar la propagación, medidas que se ven reflejadas en la economía; donde el sector privado y el sector público se han visto envueltos en la búsqueda de soluciones que mitiguen el impacto tanto en la salud pública como en la economía. 

 

Dado este efecto, pareciera que ha existido un incremento de emprendimientos en el país. Sin embargo, muchos son por subsistencia más que para generar una solución en el mercado. Según el Monitor Global de Emprendimiento -GEM- Guatemala posee la tercera Tasa de Emprendimiento Temprano (TEA) más alta del mundo, sin embargo, estos emprendimientos están más alineados a satisfacer una necesidad a nivel personal que una oportunidad. Esto se puede establecer al ver que muchos de los emprendedores poseen ingresos bajos, no poseen una planificación financiera o un plan de crecimiento sólido y a nivel de resultados, no generan mucho valor agregado en comparación a otros competidores. 

 

Si bien el autoempleo ha sido siempre popular entre los guatemaltecos, como una alternativa al mercado laboral, también demuestra las fallas que el sistema guatemalteco posee para garantizar que muchos guatemaltecos posean un empleo digno, considerando que la mayoría se encuentra en el sector informal. Existe un aumento de interés en la economía informal a nivel mundial. En parte, no solo ha aumentado, sino que ha surgido con nuevas formas y en lugares en donde no se esperaba. Además, su expansión se ha dado por eventos significativos como la recesión. 

 

Iniciar un negocio propio es una de las experiencias más gratificantes, al poder utilizar nuestras fortalezas y habilidades para marcar una diferencia real en nuestra vida y en la comunidad, pero es importante que esté alineado con un correcto plan de negocio. En Guatemala, casi el cincuenta por ciento de los emprendimientos inicia con una inversión inicial inferior a los Q5,000 y más de la mitad están enfocados al consumo. Por ende, es necesario que el gobierno pueda influir de manera positiva a través de nuevos programas de emprendimiento, que apoyen a la constitución de nuevas empresas, tomando en consideración la disponibilidad de capital humano y la infraestructura tecnológica y comercial que el país posee. Finalmente, tal como lo recomiendan muchos expertos en el área de emprendimiento, es importante mejorar los marcos regulatorios y de esta manera promover una competencia leal entre las empresas que influyen en mayor innovación y dinamismo en la economía guatemalteca.

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