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Isaías Morales / Opinión

Asumir que el voto rural será el culpable para llevar a la Presidencia a los corruptos, es el peor error que la ciudadanía “culta” puede cometer. Cada vez es más evidente que el acceso a redes sociales y los canales de cable ya no son exclusivo de las cabeceras departamentales, pero es un estereotipo que aún no se supera en la región metropolitana.

Cuando Manuel Baldizón cometió uno de sus peores errores políticos la semana pasada en televisión internacional, se dio un fenómeno que era de esperarse. Múltiples comentarios inundaron los espacios virtuales en todo el país en relación a que las entrevistas en CNN no llegarían ni siquiera a los departamentos; es más, había personas que aseveraban que nadie se daría cuenta de la poca veracidad de los hechos. Guatemala ya no es solo la región central metropolitana o los cascos urbanos. Desde hace años el territorio nacional ha dejado de centrar su atención a lo que acontece en el territorio urbano, también en las áreas rurales empieza un desarrollo sin precedentes y autónomo.

En tiempos de Jorge Ubico era muy probable que el interior no estuviese enterado de lo que acontecía o que hubiera demasiada desconexión entre área rural y urbana. Tal vez en tiempos de la “patria del criollo” que escribió Severo Martínez, era muy común asumir que tuviésemos dos Guatemalas. Sin embargo, hoy no es que existan dos territorios separados o alejados por la comunicación. Lo que vemos es un estereotipo capitalino que carga todas las culpas a regiones abandonas por el Estado, pero que por sí mismas han encontrado alternativas reales para sobresalir adelante.

Hacia finales de 2012, yo vivía de forma permanente en una aldea llamada las Canoas del Municipio de San Andrés Semetabaj, Sololá. Por cuestiones de estudio me encuentro desde hace dos años y medio en busca de aprendizaje en la capital.  Hace ocho años era impensable suponer que se obtuviera información por internet en la aldea o que siquiera la señal de cable por televisión llegara a la localidad. Recuerdo que de los primeros pasos alcanzados, fue la habilitación de los primeros “café internet” hace unos 5 años. Luego con la llegada del cable municipal y el aumento de los teléfonos inteligentes, se perciben que han sido los jóvenes quienes se han apropiado de estas herramientas. Y si bien es cierto, falta educar para que se utilicen de forma óptima y responsable, es un hecho innegable que la brecha digital se está reduciendo.

Por eso, cuando oigo críticas, quejas y culpas hacia el área rural solo me queda una pregunta: ¿quién vivirá más en la ignorancia? ¿Quiénes viven en su burbuja al asumir que solo en la Ciudad de Guatemala existe civilización? O ¿quiénes han sabido aprovechar las herramientas y pese a su limitada educación ha buscado los medios para salir adelante? Esa es una pregunta que cada quien se sabrá responder.

Si el acceso a medios de comunicación independientes e Internet, fuesen exclusivos de la Ciudad, de seguro las comunidades campesinas no hubiesen asistido a las múltiples manifestaciones para exigir #JusticiaYa en el interior del país o por ejemplo sin pensarlo tanto hubiesen elegido al partido LIDER desde su primera participación hace 4 años, pero esto no fue así.

También las cosas han cambiado en las zonas alejadas de los cascos urbanos. 

Durante las elecciones de 2011, el candidato Manuel Baldizón, empezó a generar una antipatía por parte de diversos sectores de la sociedad hacia su persona. Estos comentarios y las promesas tan ridículas que todos sabemos de este personaje alcanzaron a llegar al interior del país. Eso explica que no haya ganado en el interior de forma categórica y prefirieron al presidente actual, ya que Manuel Baldizón nunca contó con caudal propio y no con un respaldo determinante como sí fue en el caso del ex-presidente Alvaro Colóm. Sin duda, el voto en el área rural no influyó porque esperaban a la candidata del oficialismo (quien quedó fuera por fraude a la ley) y apareció Baldizón como un completo desconocido, pero a su vez no confiaban en Otto Pérez Molina un ex militar, golpista y principal opositor en la administración del llamado “Gobierno de Solidaridad.”

Decía Albert Einstein, que todos somos ignorantes pero no todos ignoramos las mismas cosas. No siempre el más ignorante es el que menos tenga conocimiento o capacidades, probablemente no tuvo el acceso a educación que tenemos muchos, pero por ejemplo no comete el error de votar nulo en estas elecciones o  tampoco es conformista a pesar de las circunstancias que le rodean.  Tampoco en todos los casos mediremos a los inteligentes por la calidad de razonamiento que tengan, sino por la clara conciencia sobre otros horizontes ajenos al suyo.

La división del país y los estereotipos es un mal innecesario, claro que estamos cansados de que a los políticos de siempre nos vean la cara y se aprovechen de esa absurda brecha entre campo y ciudad que aún creemos que existe. Por supuesto que la televisión abierta es manipulada y los medios tradicionales tienen responsabilidad en esto. Pero si el ciudadano se dedica a clasificar, estigmatizar o discriminar, no nos llevará a ningún rumbo. Lo necesario es dejar a un lado esos absurdos estereotipos y salir de la burbuja en la que estamos.

Hoy más que nunca necesitamos romper esa burbuja de indiferencia; esa realidad en la que la desigualdad sigue afectando a las comunidades, donde falta masificar la educación media y permitir más acceso a la educación universitaria.

Hay muchas realidades que quizá no palpemos en la ciudad, pero ese abandono que ha tenido el Estado en las zonas alejadas, debe ser el principio para huir de nuestra zona de confort y que podamos generar una incidencia significativa desde los espacios en los cuales podamos tener un acercamiento con la comunidades del interior.

¡No basta con decir que somos guatemaltecos! Tampoco basta con conocer los 22 departamentos como diría una propaganda política, si no que es más importante sensibilizarse y concientizarse sobre la responsabilidad que jugamos todos en rescatar a la población menos favorecida.

¡Cuando te indignes por la indiferencia, entonces habrás empezado a ser un ciudadano!

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