By Alexander López
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Alexander López/Corresponsal/Opinión/

Cuando comencé con el movimiento de mi organización política en la Facultad de Humanidades, tenía la visión de que esta no fuera puramente política, sino como un grupo “nada que ver de chavos” que quisieran hacer actividades académicas y de recreación estudiantil. Un grupo que no fuera igual a los de las otras facultades –error porque todo lo que hacemos es política-.

Tuve malas experiencias en otras organizaciones de la universidad, las cuales me hicieron pensar en la fantasía de fundar una nueva agrupación. Todo en esta vida se viene dando conforme le toque a uno “la chibolita” de hacer algo, y es así como me tocó a mí; le pedí a Dios su permiso y con mucho miedo decidí formar la Agrupación “Líderes Emprendedores para el Desarrollo Humano”.   Luego de haber formado la agrupación, pensé:  ¿qué debo hacer? No sé nada sobre liderazgo, no me he formado como tal, no he hecho trabajo político, no he realizado nada en esta vida que me diga que estoy preparado para el puesto de presidente… Entonces, ¿qué me pasará si llego a equivocarme y la agrupación no continúa? ¿Quién soy yo para dármelas de líder en este contexto tan clasista de la Universidad?

Me hice de oídos sordos y me encaminé a hacer mi trabajo.

En la universidad se percibe una atmósfera intolerante hacia los partidos políticos, y qué decir, tienen razón. Solo veamos a nuestros dirigentes políticos haciendo campaña electoral fuera de tiempo o a nuestros dirigentes en el gobierno.  Y esto también lo  logré percibir dentro de la universidad cuando algunos amigos de ciencias de la comunicación decidieron hacer su agrupación a última hora con tal que la otra agrupación (nosotros) no lográramos pasar a ser asociación.

Yo siempre estuve en contra de hacer política, quizás por lo que veía en los medios de comunicación o porque simplemente los demás me decían qué pensar y qué decir en contra de los que estaban haciendo algo.

He llegado a reflexionar que la política no se entiende hasta que dejas de HABLAR y comienzas a ACTUAR.

Un ejemplo: pensemos en el comentario de un compañero de Ciencias Ambientales y Agrícolas que comentó en el muro de Facebook de la Universidad Rafael Landívar acerca de las agrupaciones y la campaña electoral; yo quedé fascinado con su comentario, porque justamente era lo que pensaba antes de formar mi agrupación. Este comentario me causó tanta conmoción al grado de querer compartirlo en redes sociales; sin embargo ¿quién dice y me argumenta que todas las agrupaciones han sido como las que describe en su comentario? Primero que este compañero se meta a una agrupación y que participe, y si bien le va, que luego discutamos del trabajo que hemos realizado cada uno. Críticas y más críticas, cuando bien te va, más críticas recibes.  Al principio eso me daba cólera pero ahora pasa desapercibido, porque el trabajo de un líder ni siquiera cabe en el diminuto mundo de una persona acomodada que se interesa más en vivir en su espacio de confort y no contribuir al MAGIS que la universidad nos plantea.

Y dejen a un lado los comentarios, solo vivan lo difícil que es acoplarse a un grupo en el que todos piensan diferente y son líderes al igual que tú. A eso súmenle la apatía estudiantil y multiplíquenlo por tiempos en participación ¿Qué resultado te da? Mejor no hago nada, me voy a mi casa o a ver el partido de fútbol con los cuates. ¿Qué pesimista soy? No, simplemente realista. Estar en una agrupación es todo lo que acabo de mencionar, pero ¿sabes qué más es? Es lo más increíble que te pueda suceder en la vida, porque conoces a todo tipo de gente, te haces amigos de quienes no te imaginas, compartes, vas y vienes, conoces a tu facultad, te vas a programas de liderazgo –como en el que participo actualmente a nivel latinoamericano-, y por supuesto te formas como una persona íntegra en valores y conocimiento.

Algún día te dirás: ¿Por qué no me metí a algo de la U? y creo que será muy tarde, otro más habrá ocupado tu puesto de trabajo o se habrá ido a estudiar fuera de Guatemala.

Los landivarianos somos tan ciegos que no vemos las oportunidades y esperamos a que por cuello consigamos algo, porque aparte de todo, no aprovechamos las cuotas mensuales que pagamos por recibir clases.  No pienses en el tedio que la política supone, piensa en lo divertido que es unirte a un grupo de jóvenes que quiere hacer algo por los demás, que piensan igual que tú, en mejorar la situación de este país a través del granito de arena en la universidad. No creas que solamente están las organizaciones estudiantiles, también están los clubes y los voluntariados sociales; o fuera de la universidad, ve y únete a entidades en favor del medio ambiente, entidades en favor de personas vulnerables, entidades religiosas o cualquier otro tipo, pero ¡haz algo! Tu Guate te necesita, tu participación  estará mejorando eso que mucho pelas con los demás. Yo estoy haciendo mi parte y ¿Tú?

Soy Alexander López, hombre resiliente de muchos valores y habilidades, vengo de una familia humilde y pobre, estoy en tercer año de psicología clínica, participo en diversos voluntariados, he estudiado en tres universidades, ganado galardones y premios académicos, participo en diversos programas de liderazgo, me han otorgado más de cinco becas académicas y seré presidente de la Asociación de Estudiantes de Humanidades en 2014.  No merezco estar donde estoy y solo Dios sabe que me depara en esta vida.

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