Tik-Naoj-Junio

Masat Cha’yoj (Ricardo Trejo) / Tik Naoj /

El control social generado desde el poder está inmerso dentro de las relaciones sociales y permite el despertar de la construcción de nuevas posibilidades a la clase dominada a luchar contra las instituciones del Estado.

Para el caso de Guatemala, el control social ha vivido momentos históricos como la contrarrevolución de 1954, que fue una muestra clara de la traición hacia un gobierno que propiciaba cambios que al poder no le favorecía, de igual manera demarca una disolución del gobierno en aquella época, caso contrario con lo que acontece en la actualidad guatemalteca, referente al desplome del Estado con capturas y renuncias de ministros.

Es claro ver que no se está formando un cuerpo coherente,  más bien se está desarticulando, el cual, a su vez, debilita la gobernabilidad.

Para ello se debe tomar en cuenta que el sistema capitalista no sólo interviene en la dominación de una clase subalterna desde lo económico, sino también por medio de sus aparatos ideológicos como medios de comunicación y, en algunos casos, grupos religiosos conservadores que están al servicio del ejercicio del poder. Esta temible capacidad del sistema capitalista interviene en las sociedades desde un espacio cultural y pone en manifiesto mayores complicaciones a la lucha de clases. La dependencia económica de las clases explotadas frente a la oligarquía, se encuentra profundamente atada, ya que no hay una búsqueda constante de libertad de la clase proletaria que no se reduce a su rivalidad contra el modelo occidental impuestos desde afuera.

Siguiendo con la ilustración del caso guatemalteco, para el ámbito histórico y actual, nunca se ha dado un pacto social que busque en conjunto la mejor dirección de la gobernabilidad, sobre todo en los últimos años en los cuales únicamente se ha impuesto la protección del hombre mismo, por lo que es más aplicado para el gobierno bajo una protección del aparato militar o bien las estructuras del crimen organizado que, son a quienes les toca dar un golpe a la sociedad civil con los altos índices de violencia para disminuir responsabilidades y que sean distractores mientras las decisiones tomadas  bajo la mesa no estén al alcance de todos.

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