Han sido varias noches de desvelo para miles de habitantes del departamento de Alta Verapaz, que a pesar que han sido excluidos en varias oportunidades por el gobierno central, han demostrado que podrán surgir nuevamente, en lo que será una reconstrucción lenta.

Los escenarios han sido dramáticos, las noches fueron de desesperación, los días fueron de pedir auxilio; los socorristas no se han dado abasto para atender a miles de alta verapacenses que quedaron atrapados por varias noches, hasta que llegó la ayuda.

Las redes sociales fueron fundamentales en esta emergencia, en donde se replicaba la información de los gritos de auxilio de quienes se quedaron entre las aguas en los techos y segundos niveles de sus hogares; parecía una película, pero mis ojos lo vieron, a mí nadie me contó lo que yo vi; mi trabajo como periodista me permitía tener acceso a esos escenarios a los que me sentía tan impotente de no poder hacer nada por ellos, por lo que no me importó estar despierto en la madrugada para ir trasladando la información en redes sociales y a las autoridades correspondientes.

Las lluvias han disminuido en la mayor parte del departamento, hay quienes creen que ahí finaliza todo; pero han iniciado varios escenarios que reflejan que esto será un proceso lento para poder reconstruirnos nuevamente como departamento. Ayer, veíamos como en sectores de residenciales Imperial, colonia W, Raxpec, Chixtún y otras áreas de Cobán y San Pedro Carchá, parecían zonas de guerra, en donde las personas sacaban sus pertenencias, iniciaban a limpiar, lavaban lo que podían con la misma agua que quedó estancada en las calles. Mi Alta Verapaz, me dueles.

Más de cuatro días ha habido familias que se han quedado incomunicadas, la ayuda no ha podido llegar porque hay demasiado riesgo, derrumbes e inundaciones que impiden que llegue la ayuda; las esperanzas están y este día han iniciado a ser trasladadas en algunas regiones del área rural que ahora sufre y pide auxilio, para por lo menos iniciar a distribuirles la ayuda vía aérea. Hoy me confirmaron que hay helicópteros que han iniciado con ese proceso.

Niños que han dormido en techos, porque a su alrededor nada mas hay agua.

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Tuve la oportunidad de hacer un sobrevuelo en helicóptero en el área cero, de lo que fue el caserío Quejá en San Cristóbal Verapaz; no hay nada, más que una escuela en donde descienden los helicópteros llevando a militares, policías y socorristas, mientras se hace al mismo tiempo el cambio de turnos de extensas horas; la esperanza de encontrar personas vivas en el lugar, se ha perdido. Muy cerca está la comunidad Nueva Esperanza, en donde no solo alberga a los pocos que lograron sobrevivir del alud que sepultó 150 viviendas y a más de 100 personas, sino además se ha convertido en un cementerio, a donde son trasladados los cuerpos encontrados entre escombros.

Toca ser fuertes, toca darnos el hombro uno con otro, para no caer; porque de esta vamos a salir Alta Verapaz, con o sin ayuda de las autoridades, vamos a salir.

Las pérdidas serán millonarias, no por daños severos a los comercios/empresas de los pequeños, medianos y grandes empresarios, sino porque los cultivos en El Polochic han sido dañados. Hogares completos desaparecieron porque fueron arrastrados por las corrientes, quedaron inhabilitados por el nivel que alcanzó el agua o porque un derrumbe cayó con todo y ellos.

Guatemala, Alta Verapaz e Izabal, los departamentos más afectados hoy piden tu apoyo. Como he repetido en varias ocasiones, esto será lento y familias completas tendrán que ser alimentadas por los buenos guatemaltecos por varios días y es ahí donde la ayuda en los centros de acopio no debe dejar de llegar; ropa, comida y hasta camas deben seguir llegando.

Me parte el corazón saber que hemos perdido vidas humanas durante la emergencia, pero duele más aquellas vidas que se perdieron al momento de trasladar la ayuda a los damnificados; socorristas con el cansancio ‘hasta más no poder’, pero con el ánimo de salvar vidas. Bien dijo el comandante de la Sexta Brigada: “nos arriesgamos, no es porque no amemos nuestra vida, sino porque debemos de salvar vidas”, el pensamiento es de agentes de la Policía Nacional Civil, Ejército, Reservistas, Bomberos Voluntarios, Bomberos Municipales, Bomberos Departamentales, Cruz Roja Guatemalteca, Topos Azteca, pilotos de aviación, pilotos de naves marítimas y terrestres.

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Siempre he dicho que las cosas buenas también deben ser contadas y el sector privado ha sido esencial en esta emergencia, con la disposición del tiempo de las avionetas, helicópteros, lanchas, vehículos, etc.

La misma población como tal, sigue apoyando; fueron los propios alta verapacenses quienes se apoyaron entre ellos mismos y es de agradecerles en nombre de cada persona que fue afectada. Continúa la atención en albergues y ahí he visto el reflejo de solidaridad de las mismas personas del lugar y guatemaltecos de varios municipios del país, en donde me he enterado que están realizando la recaudación de víveres, para ser trasladados al departamento. ¡GRACIAS!

 

Alta Verapaz, de esta nos vamos a levantar juntos.

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