El primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible es el “fin de la pobreza”, esto propone concienciar a la población acerca de la situación de las personas y reducir las barreras que impiden su mejora económica. Según la Organización de Naciones Unidas, hay 30 millones de niños que crecen pobres en los países más ricos del mundo y 700 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema y luchan para satisfacer sus necesidades más básicas como: salud, educación, acceso de agua y saneamiento.

La pobreza es la carencia de recursos necesarios para satisfacer las necesidades de una población. El problema de la pobreza es que perjudica el desarrollo de cada una de las personas de manera mental, física y emocional. La pobreza va más allá de la falta de ingresos económicos, es un problema de derechos humanos en donde figura el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda adecuada, el agua, la educación, la salud, las oportunidades de empleo entre otros.

Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano en Guatemala, la incidencia de la pobreza en el país es de un 67 % de la población, en el cual se encuentran personas que sufren algún tipo de privación; el 24 % de las personas viven en pobreza media, mientras que un 29.6 % en pobreza extrema y el  3.6 % restante, en pobreza severa.

Para los guatemaltecos que viven en pobreza extrema, su prioridad es trabajar y contribuir al ingreso familiar dejando a un lado la educación; sin embargo, la educación es indispensable para el desarrollo de cada una de las personas sin importar su género, esto con el fin de lograr un mejor futuro y una mejor calidad de vida.

La pobreza en Guatemala también afecta a la desnutrición, una problemática común en las comunidades. Niños y niñas se van hambrientos a su cama por la falta de comida que no logra sustentarles. La tasa de mortalidad infantil son altas y las viviendas en donde habitan son hechas con materiales como el cartón, lamina, nylon, etc. Con piso de tierra y sin servicios de saneamiento.

En nuestro país las oportunidades de empleo cada vez se vuelve más escasas en las zonas rurales de Guatemala, muchos de los guatemaltecos migran hacia Estados Unidos y México en busca de mejorar su calidad de vida y ganar más dinero de lo que en su país puedan generar.

La pobreza en el mundo y en Guatemala es preocupante, el problema persiste y hay una lenta reducción; el mundo se puede transformar creando conciencia y compromiso, abriendo oportunidades, fomentando los valores y principios de convivencia con los seres humanos.

El cambio empieza en nosotros, todos merecemos vivir adecuadamente, y tener la oportunidad de desarrollarnos en todos los sentidos.

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