Daniela Alfonso/ 

En la Universidad Rafael Landívar se llevó a cabo el Primer Festival de Gobierno Abierto el 7 y 8 de noviembre del presente año.  Este Festival tuvo como objetivo ser un espacio en donde se pudieran compartir experiencias, ideas innovadoras  e iniciativas sobre gobierno abierto y acceso a la información pública en donde pudieran participar distintos actores de la sociedad (Organismos del Estado, instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil).

Durante los dos días en los que se llevó a cabo dicha actividad, se contó con diferentes conferencias y actividades en donde participaron un sinfín de expertos de distintas disciplinas, tanto nacionales como internacionales para poner sobre la mesa aquellas problemáticas latentes dentro de la realidad guatemalteca  con  el propósito de que las mismas provocaran un debate y  un  espacio de discusión y en forma conjunta, contribuyeran  a  la  búsqueda de soluciones con el propósito de  construir una Guatemala más inclusiva, transparente y democrática.

El Festival concluyó con una conferencia titulada “¿Ahora qué nos toca para tener un gobierno abierto?” la cual dejó una puerta abierta para seguir trabajando en el tema que parece estar cobrando vida dentro del país.

Viviendo la  actual coyuntura del país,  el Festival y específicamente el tema de gobierno abierto, parece ser, el punto de salida para lograr un cambio real en Guatemala.

Mientras muchas personas han perdido toda la esperanza para poder mejorar el país, existimos muchos otros que vemos la importancia de dejar de ser pasivos ya que es momento que seamos parte activa en Guatemala  porque estamos convencidos y  creemos que se puede lograr un cambio que sea trascendental para la historia guatemalteca.

Más allá de las temáticas abordadas en los días de la actividad, que por supuesto que fueron sumamente importantes, el Festival evidenció un fenómeno que me parece sumamente interesante. Al igual que la “plaza” fue el punto de encuentro de todas y todos; un lugar en donde convivieron personas de diferentes etnias, religiones, ideologías, color de piel, así considero que también este Festival fue un espacio en donde personas de diferentes edades, de diferentes ideologías, de distintos ámbitos profesionales  convergieron con el único fin de aportar ideas y opiniones para  mejorar a Guatemala en cada uno de sus ámbitos. Por medio de la apertura de ideas y conocimientos, nos incentivaron  y motivaron a crear más allá de solamente una idea,  sino una acción que incida para  la transformación del país. 

Y es que si no es ahora ¿cuándo?

Según la página oficial de Gobierno abierto,  éste es una filosofía-cultura de transformación de la gestión pública que promueve la transparencia, la participación ciudadana y la colaboración que debe existir dentro de un país. El gran reto para Guatemala,  es que bajo  este ambiente de gran incertidumbre política que cada día pareciera agravarse, seamos capaces de seguir uniéndonos cada vez más como lo hemos hecho hasta ahora para buscar exactamente que tanto el sector público y privado junto con la sociedad civil, seamos capaces de “seguir las reglas” del juego.

Por último, quiero recordarles a aquellos que lo han olvidado que Guatemala está despertando y si bien nos hace falta un largo camino, espacios como Gobierno Abierto son esos pequeños pasos que como sociedad debemos seguir dando de manera cooperativa, no solo para acabar la crisis que enfrentamos actualmente; sino también para lograr a largo plazo, una sociedad que a partir de su fortaleza, sea capaz de enfrentar las crisis que puedan surgir en el camino. 

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