Cambray

Luis García/ Colaboración/

La noche del 01 de octubre de 2015 quedará grabada para siempre en la memoria de todas las familias que habitaban la colonia El Cambray II, ubicada en Santa Catarina Pinula. Ese trágico día, un enorme alud de tierra soterró gran parte del lugar, arrastrando consigo viviendas, animales, lodo, rocas y la vida de más de un ciento de personas que ahora dejan un gran vacío en sus familias, quienes lo perdieron todo.

La pérdida de toda una vida

Ese día la tierra enterró muchas cosas, incluida toda una vida hecha en el lugar, una vida de la cual ahora únicamente quedan recuerdos. La única culpa de los vecinos de El Cambray II era la de habitar en una zona declarada de alto riesgo en 2008 por la Comisión Nacional para la Reducción de Desastres – CONRED –, pero debido a muchos factores como la desinformación, la necesidad de tener un lugar en el cual vivir y las limitaciones económicas, los habitantes habían hecho caso omiso del peligro que se corría. Fue esto, sumado a algunos aspectos que deben analizarse para entender mejor, la razón que ha contribuido a que esta situación haya sido de una magnitud catastrófica.

1. Corrupción gubernamental

Es lamentable ver que ciertas instituciones de gobierno como el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda que cuentan con entes como el Fondo Guatemalteco para la Vivienda – FOGUAVI –, solo han sido utilizadas para desaparecer millones de quetzales y no para el financiamiento de proyectos que favorezcan a la sociedad guatemalteca. Con todos los gastos que supone la corrupción institucional podría invertirse en más planes de prevención para identificar las áreas en riesgo y poder ejecutar planes de reforzamiento de suelos, drenajes y estructuras o en su defecto, de reubicación de las familias. Y no únicamente en materia de infraestructura. La corrupción institucional es responsable de la incapacidad del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social en brindar un servicio de calidad a todos los heridos en la red hospitalaria de la capital del país, así como también la evidente falta de fondos para la adquisición de algunos recursos necesarios como medicamentos, equipo sanitario o ataúdes para los fallecidos, teniendo que recurrir a donaciones de particulares. Mientras exista corrupción, el país estará propenso que tragedias como esta se repitan y sean afrontadas con dificultad.

2. Falta de educación preventiva e irrespeto por la legislación ambiental

Puede que sea un factor no determinante del todo, sin embargo es importante que todas las personas tengan conciencia de las consecuencias y potenciales peligros que representa el cambio climático, no solo en Guatemala, sino en todo el planeta. Esto es un peligro real para el desarrollo humano y económico de las regiones vulnerables ya que amenaza con aumentar la cantidad de desastres naturales que pueden cobrar millones de dólares y víctimas. En Guatemala, la educación ambiental es aún deficiente, aunque es de aceptar que en años más recientes esta ha cobrado una mayor importancia sobre todo en los centros de estudio medio y superior de todo el país. Sin embargo, la prevención ambiental es responsabilidad de todos, ya que también es necesario que Guatemala posea regulaciones ambientales mucho más estrictas y las existentes se hagan cumplir.

El apoyo entre los escombros

El Cambray II ha demostrado también la unión y solidaridad de toda una sociedad por todas las familias que han sido afectadas y lo han perdido todo. Es sumamente admirable las muestras que apoyo que se han generado y han dado como resultado la apertura de numerosos centros de acopio y la organización de cuadrillas de voluntarios que han acudido a ayudar en las excavaciones en el lugar del socavamiento. La sociedad guatemalteca ha demostrado un comportamiento ejemplar con la postura que ha tomado respecto a esta tragedia. Si la totalidad de los fondos públicos fueran manejados con transparencia y se destinaran a las verdaderas necesidades del país en materia de infraestructura, salud y educación preventiva, se reducirían considerablemente tragedias como la ocurrida.

Mientras esto no suceda, seguirán cegándose las vidas de cientos de personas inocentes, seguirán destruyéndose hogares felices y seguirán habiendo familias que lloren a sus seres queridos, cuyo infortunio es el de estar sometidos a un sistema gubernamental corrupto y deshonesto.

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