Mercedes Cabrera
Estudiante de Medicina

Un equipo multidisciplinario conformado por consultores externos, autoridades de la Universidad, funcionarios y médicos de múltiples instituciones educativas y de salud, coordinados en aquel entonces por el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, Dr. Miguel Garcés, iniciaron la construcción curricular de la carrera de Medicina en la Unviersidad Rafel Landívar. Luego de años de adaptaciones y re-estructuraciones, en el 2005 inició su funcionamiento con el objetivo de formar médicos con una visión landivariana y un nuevo enfoque, en torno a tres ejes básicos: biológico-clínico, socio-antropológico y psico-orgánico.
Sintiendo una vocación natural hacia la carrera de medicina, me incliné e hice mi mejor esfuerzo para ingresar en ella, teniendo en mi mente hacerlo en la Universidad Rafael Landívar.

A partir del primer semestre, principalmente a través del curso Interacción Comunitaria, tuve la oportunidad de entrar en contacto con muchas realidades que desconocía hasta ese momento, a pesar de haber estado siempre involucrada en actividades de voluntariado social desde el colegio. Con otros cursos como Fundamentos de Salud Pública pude iniciarme en la comprensión de que la salud no es un concepto ni una realidad estática, más bien se trata de un proceso dinámico y a todas luces desigual en el contexto social guatemalteco. Esa nueva visión me llevó a cuestionarme que el sistema de salud no comprende únicamente las instituciones curativas, prehospitalarias y hospitalarias, sino incluye también las acciones concretas que se hacen para prevenir la enfermedad.

Esta nueva visión la fui construyendo a partir de ir conociendo y haciéndome parte de los programas de atención primaria en salud en el municipio de Fraijanes, municipio que forma parte del territorio nor-oriente del país, de acuerdo a la estructura del Ministerio de Salud. De esa cuenta he ido construyendo el gran cúmulo, no solo de conocimientos, sino de grandes experiencias que serán claves y de mucha utilidad para mi práctica hospitalaria, la cual inicia el próximo mes de enero.

Ir descubriendo y actuando como parte de ese sistema de salud guatemalteco, caracterizado por ser fragmentado, segmentado, descoordinado y de hecho mucho más enfocado a la curación, no consigue más que crear en mí y en muchos de mis compañeros, una conciencia crítica y el deseo imperioso de cambiar esta realidad.

Es, precisamente, a través de nuestras intervenciones como estudiantes, realizadas en la práctica comunitaria (programas de prevención y promoción de salud; AIEPI: Atención Integral de Enfermedades Prevalentes de la Infancia, PEC: Programa de Extensión de Cobertura, etc.), que hemos ido asumiendo esa conciencia. El fortalecimiento del sistema de salud de Guatemala se debe construir a partir de un manejo de estrategias en salud realizadas de acuerdo a un análisis constante de la realidad salud-enfermedad y las capacidades institucionales de los entes encargados de la temática; permitiendo que de esa cuenta se formulen políticas de salud estratégicas que contemplen la creación de alianzas con el sector privado y la sociedad.

Esto implicaría dos aspectos importantes, más no los únicos: ampliación de inversión pública en salud y el mejoramiento académico y técnico en la formación del recurso humano calificado. Entendemos que el primero de esos dos aspectos compete al Estado, mientras el segundo a las universidades que brindan la carrera. La formación académica la entendemos en este contexto, no solo en el conocimiento propio de la carrera, sino también en el ámbito humano y social, que provea a la sociedad de un profesional consciente de la realidad y las necesidades de la población guatemalteca.

¿Pero cómo estar implicados en la realidad nacional si no lo hacemos en la realidad estudiantil de nuestras propias unidades académicas?

La participación activa del estudiantado landivariano de medicina se hace posible a inicios de 2011, cuando está por graduarse la primera promoción. Surge así la agrupación landivariana de estudiantes de medicina, de la cual formo parte. ALEM quiere ser un espacio en que el estudiantado, en conjunto con las autoridades, personal administrativo y catedráticos, busque la consecución de objetivos en común, encaminados a la formación de ese recurso humano con las características a las que ya hice referencia.

Nuestra carrera, como cualquier carrera nueva en cualquier universidad del mundo, tiene sus luces y sombras. Hay errores, por supuesto que los hay, pero de la misma forma hay logros. Hoy, cada uno de quienes formamos parte de esta carrera landivariana, desde nuestra perspectiva personal, reconocemos que frente a fallas o posibles errores, no debemos quedarnos en una crítica estéril; sino con decisión tomar en nuestras manos y en nuestra conciencia la determinación de mejorar o modificar aquellas cosas con las que no nos sentimos cómodos, cada uno, en su respectivo nivel y dentro de nuestras posibilidades luchar -y estoy segura que lo haremos- para que la carrera de medicina de la Universidad Rafael Landivar se posicione mejor, tanto nacional como internacionalmente.

Creo que más allá de posicionarse por los méritos académicos y profesionales que sus estudiantes y egresados puedan conseguir, esta carrera debe buscar posicionarse como un agente de cambio en la sociedad guatemalteca, a través de que cada estudiante contribuya, en base a lo que ha aprendido y experimentado, a la reversión de los principales problemas de salud de nuestra gente y encaminar a nuestro país hacia un sistema de salud incluyente.

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