Pamela Carranza / Estudiante Universitaria/

Mi nombre es Pamela, adicta y estas 24 horas no he consumido BB. Pareciera un extremo, pero… ¿han logrado pasar 24 horas sin su celular?  El despertador, mis contactos, hasta mi horario de clases se encuentra en un pequeño aparato, que hasta que intenté no utilizarlo por 24 horas, pude ver la dependencia que tengo hacia un simple aparato. Les relato cómo fue mi día sin consumir celular. Empezó con nuestros amigos de Brújula quienes nos propusieron intentar pasar un día entero sin celular.

“Que fácil” pensé…. Y así iniciaron mis 24 horas.

Llego a mi casa a las 9 pm, quiero ver mis mensajes en Whatsapp; no puedo.  Es solo por 24 horas -pienso-, y apago mi celular. Me despierta  mi mamá ya que mi despertador usualmente es mi celular. Hasta aquí todo bien, todo fácil. Salgo a correr sin la música de mi teléfono, el camino parece diferente…  Hay  árboles que no había visto antes, empiezo a ver que mi teléfono y la música realmente me desconectan del mundo.  Corro con mis pensamientos, eso es nuevo. Estoy realmente conmigo.

Así transcurre el día, empiezo a experimentar síndrome de abstinencia. Ansiedad por querer ver mis mensajes.  ¿Y si me habló….? ¿Y si me llaman a ofrecerme un trabajo?¿Y si le pasa algo a alguien y no puedo ayudar por no tener mi celular?¿Y si choco y no tengo cómo avisarle a nadie? Mi mente empieza a encontrar todo tipo de excusas para poder regresar a casa, encender mi celular y sentirme nuevamente “completa”.  Me detengo y pienso: SOLO POR HOY no voy a ver mi celular, mañana lo haré. Me tranquilizo. No está pasando nada.

En una reunión me hacen esperar una hora. No tengo mi celular para jugar o evadir el aburrimiento, o platicar con alguien.  Realmente extraño mi celular….SOLO POR HOY. Más tarde llego a la universidad y durante la  clase se me pasa la ansiedad, estoy concentrada. Pero se acerca el receso, ¿Cómo hablo con mis amigos? ¿Cómo se dónde juntarnos? ¿Pido prestado un teléfono? ¡No! No me sé ni un número, todos los contactos los tengo en mi BlackBlerry…respiro profundo. Es SOLO POR HOY. Termina el receso, sobreviví. ¿Qué clase me toca?  Mi horario…. en el teléfono. ¿Le pregunto a un compañero? Mis contactos…. también en el teléfono. Al fin me encuentro a un compañero, llego tarde a clase. Recibo la clase y regreso a mi casa. No hay cena lista porque no llamé a decir que llego a cenar.  Pero ya no tengo hambre….¡ Ya pasaron 24 horas! Corro a mi cuarto, enciendo mi teléfono, puedo respirar otra vez.  No pasa nada, ya tengo paz, ya tengo mi  BB en las manos. Respiro profundo.

¿Cómo se sintieron sin su teléfono?, preguntan en clase. ¿Se sintieron libres? ¿Sintieron paz? En mi caso ni libertad ni paz, más bien angustia y ansiedad. Pero sobreviví 24 horas sin mi celular. Ahora me pregunto…¿Es esta verdadera libertad? ¿Dependo de algo o alguien para mi paz y felicidad? Hoy puedo decir que tengo una dependencia a mi celular, no solo por hablar por teléfono, que era para lo que servían los celulares hace pocos años, sino para despertarme, meterme a Facebook, ver tareas, pendientes, contactos, números, Google. Soy impotente ante mi teléfono.

Soy Pamela , adicta y estas 24 horas no he consumido Blackberry.

 

Fotografía: http://mexico.cnn.com/salud/2012/03/08/que-causa-la-nomofobia-el-miedo-a-vivir-desconectado

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