By Brújula
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hecho huevo

José Rodolfo Ruiz/ Corresponsal/Opinión/

(Del lat. morbus).

1. m. enfermedad (alteración de la salud).

2. m. Interés malsano por personas o cosas.

3. m. Atracción hacia acontecimientos desagradables.

(Definición de la Real Academia Española)

 

Si describo la escena, pareciera un cliché de película. Era un día nublado de agosto y ella yacía en la carretera rodeada por familiares, conocidos, bomberos, policías, y los típicos shutes chapines. No tardó mucho en empezar a llover; sin embargo, la gente no se movió.

La ambulancia había llevado a sus hermanos al hospital, y con su cuerpo estaba su padre esperando a que el Ministerio Público se dignara a aparecer. Nos encontrábamos rodeándola en un círculo sosteniendo sombrillas, acompañándolo en silencio. El accidente ocupaba un carril de la carretera, por lo que se formó un embudo en donde debía pasar el tráfico.

Un par de niños se acercaron a nuestro círculo riéndose y comiendo una bolsa de Tortrix. “¡Váyanse! ¡Esto no es show!” les dijo alguien del grupo como espantando a un perro de la calle. Ellos se fueron, pero aún reían; ya habían visto su muerto del día. Si tan solo alguien pudiera espantar a todas las personas que no están relacionadas con el hecho. Había más de cien curiosos de pie en las orillas de la carretera, debajo del techo de la gasolinera de enfrente y en las chozas cercanas que están sobre una ladera.

Los niños nos hicieron darnos cuenta de todos esos agregados. Notamos que los carros circulaban más despacio para tener tiempo de ver el cuerpo y el accidente. Algunos incluso tomaban fotos con su celular sin ninguna discreción.

El morbo ha demostrado ser algo atractivo para la sociedad guatemalteca.

De ahí que hagamos justamente eso: curiosear cuando hay un accidente o muerto, sin importar el sufrimiento de las personas o el congestionamiento vial que provoquemos.  Es por ello que un periódico amarillista es de los de mayor circulación, seguramente por su contenido digerido y escupido solo para tragar. Por eso cuando yo estaba en el colegio era común que viéramos páginas mórbidas como Rotten o que riéramos con StickDeath y disfrutáramos películas de miedo en donde “el negro” y “la canche” siempre mueren sangrando más de lo que puede un ser humano. Por ello en la primera plana siempre colocan los escándalos políticos cuando salen a luz. También es la razón por la que los enredos trillados, ridículos e irreales de las novelas mantienen a su audiencia pendiendo de un hilo y sudando por ver el próximo episodio.

De ahí que Tool se manchara el puño de verdad con la letra de “Vicarious”. Nos entretiene la tragedia y el dolor, pero solo cuando no nos sucede a nosotros. Disfrutamos de ver a otros sufrir, quizá porque nos recuerda que somos humanos, o tal vez porque sentimos el alivio de que no nos sucedió, pero allá afuera hay un peligro inminente que nos hace sentirnos vivos.

Pero esa fascinación desviada no es el único problema del morbo. Hace un momento mencioné las novelas (de televisión) porque son el mejor ejemplo de los estándares irreales y sin sentido con los que muchos dirigen su vida. Tanta gente hace un melodrama de su vida romántica enredándose con personas que no les conviene y con  más de una persona a la vez para sentir emociones de momento. Las niñas crecen queriendo ser barbies y casarse con un tipo rico y apuesto como aprendieron de pequeñas con las películas de Disney; sin embargo, el estándar de hombre que observan en la televisión, también las invita a casarse con aquel que les pega o les es infiel.

Y no pasemos por alto el amor al chisme, tanto de conocidos como de las celebridades. Rihanna podrá haber sufrido golpes y abusos de Chris Brown y sus fans se indignaron con toda razón, pero ella ganó millones con la simpatía que le generó esa publicidad, sin mencionar a los vivos que funcionan como intermediarios de esa información (TV & Novelas, TMZ, Perez Hilton, redes sociales, etcétera.)

Quedamos fascinados con la idea de la muerte porque la hemos visto glorificada en los medios y luego en la vida, en un ciclo vicioso que nos hace perder el norte. En mi opinión, así es como surgieron los Emos, los Góticos y todas aquellas subculturas estereotípicamente asociadas al Heavy Metal junto con otros géneros musicales que atraen por su supuesta asociación con el sufrimiento, la soledad, los actos satánicos, entre tantas otras cosas que únicamente ofrecen una tergiversación de la existencia humana y el proceso de muerte.

Entonces, ¿nos deberíamos dejar sucumbir al placer oscuro del morbo? No, no, y mil veces no.

Aplique su criterio con lo que lea, vea y escuche. Aunque sea solo por respeto a quienes sufrieron las consecuencias.  La próxima vez que vea un accidente, siga su camino sin detenerse a ver detalles. No le dé Me Gusta ni Compartir a la próxima imagen de un bebé moribundo que vea en Facebook; Mark Zuckerberg no se hizo billonario regalando dinero. Cuando vea películas y novelas, sepa que no pasa en la vida real, solo pasa en las películas y en TNT. Y finalmente, cuando sepa que la fulanita cortó con el fulanito porque le quemaron el rancho y le dijo que su mamá era una tal por cual, no lo publique en Twitter.

 

Imagen: http://morboymambo.bandcamp.com

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  1. Avatar
    Lissbeth Fajardo / 26/09/2013 at 17:23 /Responder

    Tenes toda la razón somos una sociedad morbosa pero debemos intentar no serlo al menos por respeto 🙂 excelente articulo.

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