8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Más allá de celebrarse, es un día para conmemorar la lucha de las mujeres que alguna vez se manifestaron por los derechos políticos y libertades civiles.  La conmemoración de este día y las décadas de lucha, si bien han logrado hacer cambios en ámbitos importantes, aún hoy en el año 2016 nacer niña significa superar diferentes obstáculos a lo largo de la vida.

A pesar de haber 3,660 millones de mujeres en el mundo, representadas con un 49.6% de la población mundial, aún existen muchos obstáculos que no permiten a las mujeres desarrollarse en la misma capacidad que los hombres.

Justicia

Según la Organización de las Naciones Unidas, en Guatemala mueren en promedio 2 mujeres por día; en el mundo más del 50% de muertes son casos de femicidios.  De los años 2004 al 2009 existieron alrededor de 2,900 femicidios en el país, de los cuales el 94% quedó impune. Recientemente en Guatemala el caso más conocido que ha estado presente en las redes sociales y medios de comunicación es el caso de la adolescente de 14 años estudiante en el Adolfo V. Hall del Sur en donde fue abusada el pasado 1 de marzo; sin embargo, a pesar de las evidencias y el cuestionamiento a la institución por no brindar una solución dignificante a la víctima, las autoridades tomaron la decisión de no permitir de ahora en adelante, a las adolescentes ser internas en la institución. Bajo el argumento “la joven tenía una relación sentimental con el agresor meses atrás al incidente”, la institución protege al agresor y culpa a la víctima.  ¿Por qué “castigar” a las mujeres por estos casos? 

Otro hecho reciente que refleja las dificultades de nacer mujer bajo un sistema patriarcal, es el caso de la menor de 8 años que fue ultrajada mientras su madre no se encontraba presente en el hogar. La agresión fue cometida por Pedro Giovanni Garcia Yac, de 33 años, cónyuge de la madre de la menor. Ante lo ocurrido, la jueza Elsa Nivia Castillo del Juzgado de Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer de  Quetzaltenango, procesó al acusado a prisión preventiva por 45 días, mientras se hacen las investigaciones correspondientes al caso.  La violencia contra la mujer muchas veces está más cerca de lo que se cree.

Podríamos continuar mencionando caso tras caso, acontecimientos que colocan a la mujer en una posición de vulnerabilidad y donde la justicia no siempre beneficia o proteje a las víctimas. En la búsqueda de igualdad, justicia y disminución en las cifras alarmantes de casos de violencia contra la mujer, es importante que se implementen políticas que realmente protejan, independientemente de los hechos ocurridos, a las mujeres y que la justicia realmente se aplique a los agresores.

Educación

Mundialmente las mujeres que no saben leer ni escribir representan el 60% de la población, es decir, 900 millones de mujeres no tienen acceso a una educación digna.  A nivel mundial, 64 de cada 100 niñas estudian y tienen opción a una mejor calidad de vida. Calidad entendida como aquella en la cual las mujeres tengan más oportunidades para continuar creciendo en cuanto a estudios o diversas oportunidades laborales que les permitan crecer económicamente.  Asimismo, el promedio de alfabetización por género asigna el 89% a los hombres y el 80% a las mujeres para los diferentes países.

Un caso interesante es el de Afganistán, que con una población de 31.627.506 personas hasta el 2014, el 90% de las mujeres son analfabetas; es decir que 14 millones de mujeres no tienen acceso a la educación.

En Guatemala, para el año 2014 habían 4 millones 151 mil 28 niños asistiendo a la escuela; sin embargo, ese mismo año se registró que 146 mil 838 niñas, a nivel primario, no estaban asistiendo a la escuela, a pesar de estar en edad escolar, indica el Banco Mundial. Estas cifras educacionales representan limitantes para las mujeres, quienes desde pequeñas encuentran obstáculos para continuar su educación y con esta, mejorar sus condiciones de vida.

Y a pesar de ello, ¿qué estamos enseñando?  En la educación media encontramos un caso particular donde se aprenden prácticas patriarcales que se reproducen a lo largo de la vida. Llega un momento en el cual los estudiantes se separan por género para dos clases específicas: educación para el hogar y artes industriales. Las jovencitas reciben la mayor parte del año educación para el hogar, en dónde aprenden a cocinar, cocer, hacer bisutería y demás; mientras que los hombres aprenden a hacer empalmes, conexiones eléctricas, trabajos de carpintería, entre otros. Los establecimientos educativos más progresistas deciden que en los dos o tres meses restantes del ciclo escolar se realiza un intercambio, las jovencitas reciben artes industriales y los jóvenes educación para el hogar; el problema radica en que a pesar que los jóvenes sí aprenden lo mismo que las jovencitas en educación para el hogar (salen expertos en tejer una frazada), ellas únicamnete se dedican a hacer formatos y dibujos en artes industriales. ¿Qué limita a las mujeres a no poder aprender a trabajar madera o con electricidad?

Ámbito Laboral

La esfera laboral tampoco refleja diferencias en temas de inclusión. A lo largo de los años las mujeres han luchado por un salario igual que los hombres, derechos y condiciones laborales igualitarias. Las mujeres en el mundo realizan alrededor del 66% del trabajo, recibiendo solamente un 10% de los ingresos y siendo propietarias de tierra el 1% de ellas; a pesar del trabajo realizado por muchas mujeres, que suele ser exactamente las mismas actividades que realiza un hombre, reciben de un 10% a un 30% menos en remuneraciones económicas. En la lista de empresas a nivel mundial registradas en Fortune 500, se establece que las mujeres representan únicamente el 5% de los directores superiores desempeñando dichos cargos.

Violencia

El tema de violencia intrafamiliar, sexual y violación de sus derechos, es un tema alarmante en las sociedades de todo el mundo. De acuerdo a las cifras de la International Federation for Human Rights (FIDH), 15 millones de mujeres de las 700 millones a nivel mundial, este año serán forzadas a casarse en contra de su voluntad, sin tener control sobre su propio cuerpo o sexualidad en absoluto.

Datos alarmantes:

Según el INE, en Guatemala, solo durante en el primer trimestre del año 2014, se presentaron 9,184 casos de violencia intrafamiliar; 1,742 denuncias en donde el 58.4% se hace al Organismo Judicual, el 34% a la Policía Nacional Civil, el 4.4% al Ministerio Público y el porcentaje restante a otras entidades estatales. Estos abusos se realizan con mayor escala en mujeres de 20 a 34 años, representando al 54.6% de los casos de violencia. De los diferentes tipos de violencia, se registra que el 39.8% es por violencia física-psicológica, el 32% de violencia psicológica y el 10.7% de violencia física, en donde la víctima suele ser la esposa.

¿Por qué hay tantas denuncias de violencia contra la mujer y poco seguimiento de los casos por las autoridades? A principios de este año, una mujer fue asesinada por su cónyuge; días después, luego de la investigación se supo que ella ya había denunciado los malos tratos de su pareja, pero que días más tarde las retiraba. Esa es la realidad de muchas mujeres guatemaltecas, que callan y soportan los abusos porque la cultura patriarcal o religión manda que una vez casados, se “aguanta” a la pareja por el resto de los días.

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Si se pone la suficiente atención a las cifras y las problemáticas que afectan significativamente a la mujer, se refleja claramente el abuso que el sistema patriarcal impone sobre todas las mujeres, haciéndolas -de alguna manera- inferiores y vulnerables frente a diversos temas importantes. En países más desarrollados o en proceso de desarrollo, no existe una brecha tan significativa entre los derechos de hombres y mujeres; sin embargo, eso no debe ser razón para dejar de asombrarse, cuestionar al sistema y desafiarlo para cambiar la situación a nivel mundial. En países fundamentalistas y menos desarrollados, es más díficil lograr concretar esto, ya que la mujer tiene nula participación política o ciudadana, haciendo más difícil la lucha por sus derechos políticos y sociales.

A pesar de todo lo anterior, eso no ha detenido a muchas mujeres desafiantes del sistema mismo que han logrado salir de los estereotipos y dejar de ser una estadística más; entre ellas cabe mencionar el valioso trabajo de Berta Cáceres  como defensora de derechos y de la tierra o el trabajo que Malala Yousafzai ha logrado hacer en cuanto al derecho de las niñas y su acceso a la educación, como principal eje de su lucha, no dejando que los atentados contra su vida la detengan.  A pesar de la gran lucha que las mujeres tienen por delante, hoy por hoy existen muchos hombres y mujeres trabajando por cambiar el panorama, rompiendo paradigmas y esquemas en nuestro histórico sistema patriarcal.

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Opinión de la autora:

Imagínense una línea de salida, de esas de carrera, en dónde quiénes están detrás de la línea son mujeres y hombres. ¿Cuántos hombres llegarán a la meta sin haber tenido un obstáculo significativo que los haya hecho detenerse y perder la carrera? ¿Cuánts mujeres llegarán a la meta sin haber tenido un obstáculo significativo que las haya hechos detenerse y perder la carrera? Para las mujeres habrán más obstáculos en relación a los que podrían encontrar los hombres, obstáculos que las limitan en su vida profesional, educativa y otros. Muchas veces estos significan la muerte, quedándose una a una a lo largo del camino sin poder llegar a la meta, siendo, en su mayoría, hombres los que la finalicen.

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