By Alanon
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Las fiestas de fin de año son una gran alegría para grandes y chicos, así reza un anuncio muy muy antiguo, que era transmitido por la radio cuando yo era una pequeña niña.

Y recuerdo muy bien que de esa manera solía ser en mi niñez y adolescencia; una gran alegría llena de fantasía y luces de colores.

Tengo dulces recuerdos de estas fechas. Elaborar el nacimiento (pesebre, para algunos), hacer el árbol y decorarlo, poner los chilitos (focos pequeños de mi época), los dulces, los cohetillos, el ponche, los tamales, las piernas, los ansiados especiales navideños de canal 3 y sobre todo, los esperados regalos que compraría mamá, ya que no crecí con el viejo cuento de Santa Claus, la cigüeña y otras bobadas…

Recuerdo muy bien una de las anécdotas navideñas, en donde  la más traviesa y curiosa de mis hermanas, que se subía en una silla para alcanzar la puerta del closet y fisgonear qué tipo de regalos y juguetes  nos darían en la noche buena. Todas nos organizábamos para hacerlo a escondidas de nuestra madre, para que no nos regañara por haber descubierto la sorpresa. Viene a mi mente esta época de mi vida con añoranza y a la vez con mucha alegría.

Crecí y me convertí en adolescente y las fiestas de fin de año seguían siendo agradables, la época en que los pretendientes llegaban a dar el abrazo, algún presente, una visita de rutina de un amigo o amiga o regresar de la tradicional Misa de Gallo.

Sin más ni más, la oscuridad se posó en mis fiestas de fin de año y pasaron de ser blancas a sombrías.

No me di cuenta en qué momento a qué hora, pero así sucedió, el alcoholismo había entrado a mi nuevo hogar; la enfermedad se había metido en todo y en todos. Y de pronto, la incertidumbre de no saber si contaríamos con la presencia del alcohólico en las fiestas, si llegaríamos a casa antes de las doce, la ansiedad de no saber qué hacer, qué va a suceder; el temor de tomar una decisión para que mi ser querido alcohólico no se fuera a enojar y la tristeza por estar en un lugar y querer estar en otro; observar a las familias felices y unidas, habían tomado el control. Mi ser querido alcohólico comenzó con “él ya regreso, es rapidísimo” y regresaba muchas horas después, consumirse el gasto del presupuesto familiar en cervezas y en beber desmesuradamente hasta ponerse pesado, arrogante, estúpido y difícil.

Hasta hace poco pude darme cuenta del por qué no me agradan estas fiestas, hice un breve inventario personal y de allí salieron desfilando todo tipo de recuerdos tristes, angustiosos y caóticos, aunque no niego que tuve algunos buenos.

Gracias a que hoy tengo un programa y trato de practicarlo constantemente, mis fiestas se han vuelto más llevaderas, ya que sé que tengo opciones, eso lo aprendí en Al-Anon:

  • Puedo llevar a cabo un plan B, que comprende la opción de llevar mi carro para regresarme cuando lo crea conveniente o cuando el ser querido alcohólico ya no pueda conducir.
  • Entendí que no debo subirme a un auto con personas alcoholizadas y mucho menos exponer a mis hijos, dejándolos que vayan en el automóvil haciéndolos responsables de mi alcohólico.
  • No discutir con un una persona en estado de ebriedad.
  • No cancelar mi fiesta familiar navideña con los pequeños, solo porque el alcohólico se presente borracho; permitirle que se vaya a acostar, no discuto e intento pasarla bien con los que están a mi alrededor.

◦ Si existe violencia doméstica ten a mano dinero, llaves del automóvil con gasolina, si no tienes carro habla con un taxista, amigo, familiar o vecino que pueda ir por ustedes, ropa para ti y tus hijos. Llama a un pariente, vecino o amigo donde pasarás la noche o quizás algunos días mientras tomas una decisión.

No te pongas en riesgo.

Sugerencias súper sencillas que pueden servirte, pero que a la hora de la crisis solemos olvidar.

Regálate serenidad, paz y amor a ti misma. Asiste un Grupo de Familia Al-Anon.

About the Author

Somos una hermandad formada por parientes y amigos de alcohólicos, que sentimos que nuestras vidas han sido afectadas por la forma de beber del o de los alcohólicos, que comparten experiencia, fortaleza y esperanza.
En Al-Anon perseguimos un único propósito ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos.
Información a los teléfonos: 22347503 y 22347504 ó alanondeguatemal@gmail.com/ GRUPOS DE FAMILIA AL-ANON GUATEMALA/ www.alanondeguatemala.org

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5 Comments
 
  1. Avatar
    Karla / 11/01/2021 at 18:59 /Responder

    Gracias por tu compartir. Definitivamente también relaciono estas fechas a una infancia feliz con las tradiciones navideñas e increiblemente en mi edad adulta reconozco el mismo caos e incertidumbre debido a la bebida de mi esposo.
    Increible que no es tan fácil ver las alternativas que propones para estar segura, pero si los son. Mil gracias por este artículo.

  2. Avatar
    Ana Isabel López S. / 12/01/2021 at 06:16 /Responder

    Cuantos pasamos unas fiestas complicadas por un pariente alcohólico, gracias por los atinados consejos.

  3. Avatar
    Majo / 15/01/2021 at 07:13 /Responder

    Gracias por las palabras de aliento, cuando pasan las cosas uno no sabe que hacer o como poder salir de allí, agradezco tus palabras y poder compartirlas.

  4. Avatar
    Majo / 15/01/2021 at 07:18 /Responder

    Gracias por ayudar a ver lo que puedo hacer, cuando uno está en estas situaciones no sabe que hacer o como salir de allí.
    Gracias

  5. Mara
    Mara / 04/02/2021 at 19:25 /Responder

    Las fiestas de fin de año, realmente pueden ser tan caóticas cuando se vive en un hogar alcohólico, como es mi caso.
    Lo que se supone debiera ser fecha de amor y paz se empañan con el “no invitado alcohol”. Tendré en cuenta para las próximas fiestas poner estos sencillos consejos, que pueden salvarme del caos.

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