Hemos entrado a la temporada de huracanes y la temporada de lluvia se acerca con mayor intensidad, lo cual preocupa mucho pues el país aún no se recupera del paso indirecto en el territorio de Eta e Iota, que dejó decenas de personas sin hogar y miles de personas damnificadas.Sin embargo, esta preocupación crece más cuando por lluvias extensas, se han provocado inundaciones ya en lugares de Quiché, Suchitepéquez, Huehuetenango y Alta Verapaz; esto nos muestra que el país continúa siendo vulnerable a las inundaciones, derrumbes, deslizamientos de tierra, entre otros.

Estamos a un poco menos de seis meses del paso de las tormentas Eta e Iota, que dejó efectos lamentables, especialmente en los departamentos de Alta Verapaz e Izabal, una de las comunidades más afectadas fue la de Quejá en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, en donde un deslizamiento de tierra cobró la vida de al menos 44 personas, que además suspendieron la búsqueda declarando el lugar como cementerio.

Así también la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres -CONRED-, en una infografía divulgada a mediados del mes, indicó que los departamentos: Alta Verapaz, Quiché, Huehuetenango, Izabal, Petén, San Marcos, Quetzaltenango, Retalhuleu, Suchitepéquez y Escuintla, son los departamentos donde se esperan niveles altos y muy altos de lluvia.

 

Y como bien he escrito:

El problema no es que haya lluvia constante, pues Cobán era conocido porque llovía las 24 horas, los 7 días de la semana; el problema es la falta de ordenamiento territorial en el país, la tala inmoderada de árboles, entre otros factores que convierten los lugares en vulnerables, a esto se le suma el crecimiento población.

 

Las autoridades del Gobierno central, hasta el momento no han dado cumplimiento a la entrega de viviendas a las familias afectadas, familias que no se han recuperado de los daños de las inundaciones y no solo estructurales, sino materiales y económicos; hay familias que no han podido regresar a sus hogares en lugares centrales de municipios.

Estoy completamente seguro que los guatemaltecos oran para que las tormentas o huracanes no toquen tierra guatemalteca para que no haya muertos, desaparecidos o inundaciones; porque seguimos afectados, seguimos vulnerables.

 

 

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