By Lorena Castillo
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La energía con la que comenzamos cada año, siempre me ha parecido motivante, pero al mismo tiempo un tanto traicionera, por el hecho de que cada año es diferente. En la cultura china por ejemplo, cada año es representado con un animal distinto, otorgándole a este una <<personalidad>> en específico. Por otro lado, la numerología le otorga un significado espiritual, según los números que lo conforman y la suma de los mismos (según esta, el 2020 se caracterizó por la caída de viejas estructuras y el fin de una era, por ejemplo).

El 2021 es el año del buey de metal, según el año nuevo chino, el cual representa la disciplina y el orden; mientras que según la numerología, este es un año 5 (por la suma de todos sus dígitos), el cual significa que será un año de cambios. En realidad, todos percibimos el año nuevo de forma diferente y aunque muchos disfrutamos de estos inicios porque somos seres en búsqueda de nuestra autorrealización, considero que más allá de ser una oportunidad que la vida nos brinda, es una oportunidad que nosotros mismos decidimos darnos o no. Algunas historias inician, otras terminan y algunas continuarán. Personalmente, creo en dichas ideologías y en que de alguna manera sí brindan información sobre la tendencia energética que puede tener cada año en particular. Sin embargo, creo que iniciar el año sin expectativas (que generalmente tienden a ser demandas de cómo consideramos que deberían ser las cosas), ayuda a enfrentar todo lo que este nos traiga.

Pareciera que la motivación es la palabra clave de cada enero, porque la emoción de iniciar un camino hacia lo anhelado se siente muy <<lógica>>, pero creo que esta no es una base sólida sobre la cual establecer objetivos, por ser una emoción efímera. Es totalmente útil para iniciar un proceso, pero no para continuar el mismo. Creo que es un error entregarle toda nuestra confianza, por el hecho que pretendemos confiar en un concepto estático en una vida que por naturaleza cambia constantemente y de la cual no tenemos control del todo (principalmente de los eventos externos).

Elegimos nuestras metas y a través de ellas nuestra vida, pero no elegimos cada evento dentro de ella. Sin embargo, sí escogemos nuestra respuesta ante estos y eso, es lo decisivo.

Odin Dupeyron mencionó en su conferencia, en TEDxYouth, titulada: No fabriques fantasías cuando quieras realidades, que el éxito se divide en éxito personal y éxito convencional, y que este lo define cada persona (idealmente). Creo que una de las claves que diferencia a alguien que tiene la capacidad de lograr lo que se propone con aquella, al  que no, es su nivel de coherencia interna; entre lo que anhela a nivel consciente y a nivel inconsciente. Todos en algún momento hemos anhelado algo que al mismo tiempo nos aterra y aunque todo sueño tiende a ser así, el problema surge cuando ignoramos que el miedo que sentimos es más fuerte que el deseo. Por ejemplo, una persona puede llevar años trabajando y queriendo convertirse en un gran profesional, sin haber alcanzado mayores frutos, probablemente porque ignora que tiene temores más grandes que su anhelo. No importa el nivel de motivación e inspiración que tenga, ni cuán optimista sea; si no trabaja en estos, siempre encontrará formas <<justificables>> para auto sabotearlo todo (incluso sin darse cuenta). Esto es incoherencia interna.

Carl Jung lo dijo: “hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino”.

La coherencia entre estas dos partes de la mente es clave para ser una persona exitosa

Ahora bien, también considero muy importante que en pleno 2021 es indispensable trazarse no solo metas personales, sino también metas trascendentales y que garanticen un beneficio común. El 2020 fue un año que le confirmó al mundo que todo lo que hacemos a nivel personal, tiene repercusiones inmediatas a nivel colectivo; enseñando implícitamente que buscar solo nuestro beneficio, es un modelo de pensamiento obsoleto e ineficiente. ¡Ya no hay duda de eso!

Durante el siglo XX,  una persona era etiquetada como exitosa por sus logros laborales y económicos, creándole así un ‘estatus social’. Este fue el modelo de éxito que la sociedad persiguió por décadas y que actualmente, se ha dejado de sobre valorar, permitiendo reconocer a todo aquel que tiene capacidad para aportar valor a su entorno de forma integral (generalmente, por llenar los vacíos que dejó el modelo anterior).  Al igual, el éxito personal ha comenzado a tomar la importancia que merece, gracias a este cambio de perspectiva.

Este es un año nuevo, lo suficientemente diferente como para hacer lo mismo de años anteriores. Creo que trabajar en nuestra autorrealización es para toda la vida, pero hay que comenzar a hacerlo con más consciencia personal y colectiva, para conseguir resultados que nos beneficien a todos.

Gracias por llegar hasta aquí.

 

TEDx Talks. (2015, 31 agosto). No fabriques fantasías cuando quieras realidades | Odin Dupeyron | TEDxYouth@BosquesDeLasLomas [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=IvTio0FJf6Y

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Me gusta compartir lo que siento que me ha hecho ser mejor persona. Soy alguien con un hambre insaciable por aprender y crecer constantemente.

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