Alex Mayo 1

Alexander López / Opinión /

El desapego, un término que no figuraba dentro de mi léxico emocional hasta que me tocó apretarme bien los pantalones y vivirlo con valentía. Es un sufrimiento que puede residir, incluso hasta por años y que todo dependerá de con qué fuerza y actitud lo enfrentemos.

El apego con tus mejores amigos o con personas a quienes amas se vuelve tan cotidiano que cuando hay problemas y las soluciones se agotan, caes en la cuenta que no podrías sobrevivir sin ellos. Las primeras preguntas que vinieron a mi mente fueron: “¿qué hará sin mí?”, “¿quién le escuchará?”, “¿realmente le importo?”, “yo era una persona especial para ella o para él, y ahora le defraudo dejándole…”

Entra también el juego existencial sobre mí y mis necesidades: ¿Qué es lo que me espera? Si no estoy con él/ella, no tendré a nadie con quien compartir mi vida, mis pensamientos, sentimientos, mi amor, y peor aún, si me ha costado hacerlo en la vida, volviéndose un infierno.

¿Pero qué hay con el rompimiento? ¿Se trata de dejar todo a un lado y hacer de cuenta que no existió esa persona, a pesar de todos los momentos en compañía de él o ella?

El rompimiento llega cuando el objetivo es primeramente amarse a sí mismo, para luego amar a otra persona. Se trata de dejar una relación que en vez de nutrirte, te desgasta.  No se trata de soportar el dolor por esperar a que se solucionen las cosas, o de tratar de cambiar el modo de vida de ese otro/a. Termina cuando observas que has llegado muy lejos aguantando y que por más que trabajas, la otra u otro no intenta o  deja en claro solamente sus intenciones de hacerlo.

Yo no creía eso de dejar todo atrás porque consideraba que era inmaduro, incluso hasta bloquearles en las redes sociales; sin embargo, mi esperanza en el cambio me hacía prenderme de su vida y no vivir con libertad. Caí en la cuenta, cuando observé un acto tan dependiente de un hermano, que me dije: ¿Cómo puedo continuar esperando algo que quizás no existió, o que fue pero ya no lo es, o que probablemente no sucederá? Y me respondí: eso no es amor o quizás uno no correspondido.

Hasta entonces, el dolor se convierte en una verdadera pesadilla y te das cuenta que es realmente duro saber que no ha sido amor o que ya ha terminado y que no habrá futuro para tal cosa.

Habiendo terminado o salido de las relaciones destructivas y cortado contacto alguno con ese ex-amor, me he dado cuenta que existen millones de personas más en el mundo con quienes podría tener la confianza de contar mi vida, conocer y amar.

No se llega a este punto hasta que realmente hemos caído profundo. Menos mal que la vida nos da altas y bajas, y a través de éstos, crecemos como seres humanos y ayudamos también a crecer a esos otros. A pesar que ya no se encuentren más cerca de nosotros esas personas fantásticas, aún los/las seguimos amando e incluso pedimos a Dios para que les vaya bien en la vida.

Dedicado a todos ellos y ellas a quienes amamos pero que, por salud emocional, hemos decidido terminar la relación o amistad.

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