Santiago Camposeco Miranda: estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Rafael
Landívar
Soft Power, Cohesión Social y Diplomacia Deportiva en la Arena Deportiva
Cada cuatro años las familias alrededor del mundo esperan con ansias una de las fiestas
deportivas más grandes de la historia de la humanidad. La Copa Mundial de Futbol de la
Federación Internacional de Futbol Asociación – FIFA por sus siglas en francés – va más
allá de un compilado de 42 selecciones de distintos continentes del globo que se disputan
90 minutos en una cancha en busca de aquel tan anhelado trofeo, hay una razón de ser,
una identidad, existe algo que nos une a todas y todos. A ese algo el erudito árabe Ibn
Khaldun le llamaría asabiya.
El asabiya no es más que ese pegamento social que nos une como humanos y es en este
contexto donde un evento como este, es un gran ejemplo de este planteamiento.
Personalmente no me considero un gran fanático del fútbol, sin embargo, cada 4 años la
sensación del mundial nos invade a todos, la emoción que nos produce el comprar, abrir
e intercambiar estampas o revisar las estadísticas en internet es incomparable. Y es aquí
cuando desde mi punto de vista, vemos al asabiya en su máxima expresión.
Hoy en día decir que algo no es político resulta erróneo, ya que la política esta en todas
partes, hasta en el que dice ser el deporte rey, no es una sorpresa que este torneo sea un
claro ejemplo del soft power, ya que le permite a un Estado proyectar cierta imagen en el
Sistema Internacional. Lo vimos cuando el persistente de la Asociación Palestina de
Fútbol se reusó a estrechar la mano con el vicepresidente de la asociación israelí en uno
de los últimos congresos de la FIFA.
Para comprender mejor el impacto del soft power usemos de ejemplo las canciones y
mascotas de la copa a lo largo de los años, en el ’74 funcionaron como un símbolo de
union entre las dos Alemanias o las del 2002 que representaban los avances tecnológicos
de Corea y Japón. Así mismo las canciones, funcionan como un símbolo de protesta, por
ejemplo, Wavin’ Flag de K’naan para el mundial del 2010 es explícitamente una carta
histórico – política sobre la represión y necesidad de libertad que tienen muchas de las
naciones africanas debido a su pasado colonial.
Hoy en día tanto las mascotas como las canciones son más que un símbolo de identidad
deportiva, se han convertido en un movimiento social y político, más que representar la
cultura deportiva del país se han esmerado en transmitir un mensaje que no conoce de
fronteras. Más que 42 selecciones reunidas, son Estados usando el soft power en su
máximo esplendor, más que reuniones para ver partidos es la definición literal de asabiya.
La diplomacia está en todos lados y es sin lugar a dudas la Copa Mundial de la FIFA uno
de los mayores ejemplos de esto en la sociedad actual.
When I get older, I will be stronger
They’ll call me freedom just like a wavin’ flag
— Wavin’ Flag; K’naan
