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Alexander López/ Opinión/

Un líder claramente es alguien que influye, guía y participa con el equipo para alcanzar objetivos. Más que un robot o alguien importante a quien seguir, es un ser humano que se prepara y mejora conforme va adquiriendo capacidades y experiencias al servicio de los demás. Un líder que se forma con bases académicas, políticas, religiosas y de proyección social -junto a valores- llega a ser un excelente líder ignaciano para la humanidad.

Recuerdo que cuando me pidieron mi curriculum para entrar a la convocatoria de un programa de liderazgo latinoamericano en la Universidad Rafael Landívar, estuve a la expectativa que me dieran esa oportunidad, y al final fui seleccionado junto a otros 40 estudiantes a nivel nacional.

Lo que no me esperaba del programa era encontrar a personas líderes que cambiarían mi perspectiva de vida y con quienes compartiría lazos de amistad tan profundos.

Desde la primera hasta la última experiencia del Programa de Liderazgo Universitario Latinoamericano –PLUL-, puedo decir que favorecieron a la consecución de aspectos formativos que explotarían en un mar de visiones, sentimientos y pensamientos acordes al Magis (dar lo mejor de sí mismo, no para sí mismo, sino para los demás) que propone la Compañía de Jesús.

Este programa consta de diversas experiencias enriquecedoras desde  ejercicios espirituales,  talleres de liderazgo, hasta un compromiso histórico en el Relleno Sanitario de la zona 3. Experiencias que nos hicieron cuestionar nuestros principios y valores junto a la acción que deberíamos estar emprendiendo en nuestro medio. Un programa que integra ámbitos específicos podría decirse que es como un collage, pertenecer a un grupo juvenil religioso, una organización política y un voluntariado al mismo tiempo.

Con las múltiples tareas, conferencias y foros –de todas las semanas-, logramos encajar en el camino que el programa proponía. Logramos descubrir nuestras fortalezas y debilidades como líderes, desarrollar nuestras habilidades y sobre todo llegamos a crear lazos de amistad que durarán por siempre. Yo mencionaba en mi último comentario de cierre del programa, “espero verlos pronto en un puesto de alto mando compartiendo los mismos valores que una vez nos formaron”.

Como si hubiese sido un retiro de sanación, todos salimos sanados de nuestro conformismo y con un espíritu de emprendimiento intenso.

Gracias también a las personas que hicieron posible el entrenamiento en habilidades de liderazgo: desde los coordinadores y equipo colaborador de cada área de integración universitaria, hasta aquellas personas que se prestaron para brindarnos sus experiencias en el ámbito de liderazgo. Todo fue magnífico –al igual que la comida y las salidas-.

La experiencia no la hace uno solo, la hace junto a otros seres humanos con quienes se comparten similitudes y diferencias marcadas. Tanto así que cuando era momento de realizar un consenso, te imaginabas aquellas 25 cabezas pensando diferente y compitiendo porque su opinión se hiciera valer dentro del grupo. Sin embargo, eso fue transformándose a un espacio de diálogo y escucha entre nosotros.

Al final quedamos los que quedamos, 25 líderes universitarios –bien formados- que nos propusimos finalizar el programa con mucho entusiasmo y emprendimiento. Risas, enojos, tristeza de no ver amigos en las reuniones, indignación de la realidad, amistad, abrazos, comilonas, fregaderas y mucho desvelo, formaron parte de la primera generación. Me tomo un minuto para mencionarlos a cada uno, porque considero que algún día estarán escuchando sus nombres –o apodos- en los medios de comunicación como personajes destacados en su ámbito profesional: Allan, Dafne, Mónica, Mafer García, Gaby Zelada, Mary Alfaro, Gabi Calderón, Claudia, Astrid, Axel, Belén, Mario Sosa, Fernando, Silvia, Alexia, Chepe, Analu, Edil, Ikibalam, Mafer Maher, Anita, Maryu, Elsie, Josselyn, y su servidor.

¿Quieren participar en el programa? Pueden hacerlo en las diferentes actividades de la universidad, sean líderes  en su comunidad y centro de estudios,  obtengan buenos resultados académicos; eso les favorecerá a ser seleccionados al programa que les acredita en las universidades latinoamericanas de la Red AUSJAL.

programa de Liderazgo universitario

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